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martes, 9 de febrero de 2021

Era el año 1900...

Era el año 1900 y se iniciaba una centuria de grandes cambios. 

Asturias entonces vivía una importante explosión fabril, especialmente en el sector de las bebidas y alimentación, el cual llegaría a constituir el 80% del total industrial de la región. 

De aquella época nos queda su historia, un gran legado y muchos recuerdos, algunos de ellos a través de su maravillosa publicidad: obras de arte que también eran litografiadas en Asturias.

Cartel de Agustina, fábrica de chocolates inaugurada en 1900 

Entre otras cosas, 1900 fue el año en el que iniciaría su actividad la gran fábrica de cervezas de El Águila Negra.

Postal de El Águila Negra a principios del siglo XX

Fue el 29 de marzo de ese año cuando abriría sus puertas la gran factoría cervecera de Colloto, bajo el impulso de la familia Flórez que, como propietaria de Bodegas Asturianas, pretendía superar así la gran competencia local que existía con Industrias Cima. 


La fabricación de cerveza nacía pues de un intento de diversificación en lo que era su (hasta entonces exclusiva) producción de sidra champagne bajo la marca Princesa de Asturias. 

Cartel de la sidra champagne Princesa de Asturias

Casi sesenta personas trabajaban en la elaboración de cerveza de El Águila Negra en una fábrica muy moderna para entonces, con los últimos adelantos tecnológicos de aquel tiempo. Barriles y cajas de botellas no tardaron en alcanzar el reclamo del mercado. ¡Quién viera ahora salir cargados de Colloto a aquellos coches de caballos o a los vagones de ferrocarril!

Trabajadores de El Águila Negra al comienzo del siglo XX ("Colloto en El Recuerdo", SOCOFE 2002)

¿Quién imaginaría entonces que 121 años después recordaríamos aquel 29 de marzo con tanta nostalgia? ¿Y quién imaginaría que este tiempo intermedio acarrearía tantos cambios? 

Evolución del edificio a lo largo de estos 121 años

sábado, 28 de marzo de 2020

Tal día como hoy, hace 120 años...

... nacía El Águila Negra, la fábrica de cervezas de Colloto.


El 29 de marzo de 1900, por iniciativa de la familia Flórez,  se convertiría en cervecera a la compañía de Bodegas Asturianas, productores de la marca de sidra champagne "Princesa de Asturias". Esta estrategia fue consecuencia de la necesidad de diversificación, propiciada por la fuerte competencia que existía entonces con Industrias Cima, empresa sidrería ubicada también en Colloto


Durante unos años los Flórez fabricaron ambas bebidas pero luego las cervezas de El Águila Negra alcanzaron tanto éxito en el mercado que finalmente acabaron centrandose solo en ella, dejando de lado la sidra.


No hubo otra marca y, probablemente, nunca la habrá, tan vinculada a Colloto como está... ¡La cerveza más querida y recordada por los asturianos!



viernes, 11 de octubre de 2019

Encierro en la catedral de Oviedo

El encierro de los trabajadores de Vesuvius en la catedral de Oviedo estos días me recuerda la lucha de los empleados de El Águila Negra para intentar impedir el cierre de la fábrica de Colloto. Esperamos de corazón que esta vez el final sea más feliz que en 1993. ¡Vaya desde aquí, todo nuestro apoyo! #vesuviusnosecierra


El 11 de marzo de 1993, tal y como se recogía un día después en El Comercio, 46 trabajadores de la fábrica de cerveza El Águila Negra de Colloto iniciaban su encierro en la catedral de Oviedo. 


El encierro pretendía presionar a la Administración regional para que arbitrase medidas en busca de la viabilidad de algún proyecto empresarial que posibilitase la continuidad laboral de los trabajadores de la fábrica de cervezas. 


El Águila Negra se encontraba entonces en proceso de quiebra, después de que el último equipo que se había hecho con la empresa en noviembre de 1991, liderado por José María Ruiz Mateos, presentase suspensión de pagos. 


Desde la década de 1980 la fábrica necesitaba grandes inversiones en sus instalaciones para seguir siendo una marca de vanguardia en el sector cervecero y necesitaba mantener las buenas condiciones salariales de la plantilla y hacer frente a las agresivas campañas comerciales que otras marcas, como Estrella de Galicia o Mahou, ofrecían a los hosteleros asturianos, donde hasta entonces siempre había dominado sin problemas la cerveza de Colloto. Para conseguir cuadrar esas cifras, la fábrica inició la venta de acciones y antes de Ruiz Mateos, otros grupos empresariales intentaron la compra de la cervecera de Colloto. Y no le faltaron pretendientes porque era una marca enviadiada por sus competidores. Uno de los que lo intentaron fue Cervezas San Miguel, pero las negociaciones no llegaron a término.


Los trabajadores de El Águila Negra encerrados hace 26 años en la catedral le echaban en cara a la Administración regional el no haber apoyado el proyecto presentado entonces por el empresario asturiano Rodolfo Cachero para relanzar la actividad de la fábrica como "Águila de Asturias", proyecto que éste  abandonó por no llegar a acuerdo con el Banco Exterior de España sobre el precio a pagar por los terrenos de la factoría sobre los que pesaba la hipoteca. 


Hubo varias campañas de recogidas de firmas, concentraciones multitudinarias y marchas de apoyo, pero los créditos y avales solicitados al gobierno asturiano para favorecer la compra de los terrenos por grupos privados nunca llegaron. 


El 18 de abril de 1993 se llegaron a concentrar en la plaza de la catedral de Oviedo más de medio millar de personas apoyando a El Águila Negra.


El 20 de junio de 1993 los 25 trabajadores de El Águila Negra que todavía mantenían el encierro en la catedral desde más de tres meses, lo abandonaron para continuar la lucha desde fuera. 


Lamentablemente no consiguieron su objetivo pero, como comentaba uno de ellos ayer a la página de Facebook de "Tres milenios de cerveza asturiana": no arreglamos nada pero nos queda la satisfacción de haberlo intentado y los recuerdos de los compañeros, en especial los que ya no están entre nosotros". 

lunes, 15 de julio de 2019

De Leipzig a Colloto: Kurt Bauer

Hacía mucho que no compartía una nueva entrada en el blog. En los últimos meses he tenido varios viajes de trabajo y poco tiempo libre. Uno de esos viajes fue a Leipzig, la ciudad alemana que tantas veces aparece en la historia de la cerveza asturiana... 

Localización de Leipzig en el mapa de Alemania

En Leipzig aprendió Ramiro Pérez del Río a hacer la cerveza Gose que luego fabricaría en Luarca, en el primer cuarto del siglo XX, y allí nació y se formó Kurt Bauer, uno de los más importantes maestros cerveceros que tuvo El Águila Negra en Colloto.

Recorte de la entrevista a Kurt Bauer publicada en El Comercio el 2 de mayo de 1958

En la historia de la cerveza El Águila Negra tuvieron un papel importante tanto Kurt Bauer, apodado "el alemán", como su hijo Maxi, que también trabajó en la fábrica. Son muchas las personas que mencionan sus nombres cuando se habla de esta empresa.

Skyline  de los iconos más representativos de Leipzig

Aprovechando que hacía unos meses ya había encontrado en la hemeroteca la entrevista que le habían hecho a Kurt Bauer en 1958 y, teniendo en cuenta que apenas aparecía información sobre esta figura en los medios, el hecho de estar en Leipzig me pareció un buen momento para dedicarle esta entrada. Espero que os guste y que sirva de homenaje a este hombre, sin el que la historia de El Águila Negra no habría sido la que fue.

Logo de El Águila Negra en 1958, año de esta entrevista a Kurt Bauer

La entrevista que se transcribe literalmente a continuación fue publicada el 2 de mayo de 1958 en el diario asturiano El Comercio y el 21 de mayo de 1958 en el diario zamorano Imperio, con diferentes fotografías como único cambio.

DE LEIPZIG A COLLOTO. Un alemán que lleva veintisiete años fabricando cerveza para los españoles.

Cuaja la primavera en este Colloto que es todo campo, feliz aldeanía, sobre las copas leves y temblorosas de los árboles. Allá en la proa del monte Naranco, que parece avanzar hacia la llamada de Siero, quedan unas nubes bajas, medio huidas en la mancha oscura de los pinos. Suena ronca, apresurada, la sirena de una locomotora del "tren de Infiesto", que así llaman al ferrocarril de Santander los viejos y los niños. La voz de la máquina de vapor se mete, a oído abierto, por las naves y estancos de la Fábrica de Colloto. No hace falta decir más. La fábrica, en el pueblo, es la de cerveza. 

Vista de Colloto, con su fábrica de cerveza, hacia 1967

Nosotros charlamos ahora con un hombre de ojos grises, de manos seguras, seco en carnes. En sus gestos hay un habitual tono cordial, bondadoso, comprensivo. Kurt Bauer, técnico en cervezas, llegó aquí en un tiempo que a él se le antoja remoto: en el año 1931. Exactamente, el 16 de febrero.

- Hace veintisiete años-concreta Bauer-. Vine desde Leipzig, en la Sajonia. Había que cambiar de aires. Antes estuve en Colombia, también en una factoría cervecera.

- ¿Siempre se dedicó a esta especialidad?-preguntamos. 

- Oh, sí, sí, siempre. Aprendí el oficio en Leipzig cuando tenía menos de 20 años de edad.

Y Bauer apoya un brazo en la cocedora más cercana y, distraídamente, acaricia con la mano el cobre reluciente, tibio al calor de la cocción. Bauer se calla. Tira de él, en ese instante, la tierra, los morates color ceniza de la alta Sajonia, los ríos que son como tremendos tajos de plata, los valles de un verde claro, clarísimo y puro. La nostalgia y la técnica juegan entre el corazón y el cerebro.

Recorte de la entrevista a Kurt Bauer publicada en Imperio el 21 de mayo de 1958

- Oiga, Bauer: ¿la cerveza es tan buena como dicen?

El alemán se ríe y asiente:

- La cerveza nunca mata. Por el contrario, da salud. En mi tierra, la gente bebe mucha cerveza y, ya ve, allí hay longevidad, fortaleza y ancianos a montones.

Anuncio de El Águila Negra publicado en el Diario de Burgos el 14 de septiembre de 1904

Uno recuerda una frase del francés Pasteur: "La cerveza constituye un apoyo precioso a la alimentación racional e higiénica". Se la repetimos a Bauer y éste agrega:

- En Alemania, en todas las fábricas de cerveza tienen médicos en sus laboratorios. Yo he leído numerosos informes y, en cualquiera de ellos, se decían nuevas e interesantes ventajas de tipo higiénico. La cerveza, lo sabemos los alemanes por experiencia, limpia la sangre, estimula la acción gástrica y tranquiliza el sistema nervioso. Beba cerveza y no se preocupe, hombre.

Anuncio de El Águila Negra publicado entre 1958 y 1965

Bauer recorre a grandes pasos el departamento de cocción. Nuevo, totalmente nuevo. La instalación fue hecha por la firma Ziemann GmbH, de Ludwigsburg. 

- Gracias a este nuevo montaje -indica Bauer- seremos capaces de mantener el nivel adecuado de ventas.

Bauer entre dos camiones de la fábrica 

- ¿Qué diferencia sustancial existe entre la factoría de ayer y la de hoy?- decimos.

- Muy honda. Superamos la producción y mejoramos, a la vez, la calidad de las cervezas. Y todo ello a merced de tres cosas: al nuevo sistema de cocción, a la capacidad de las bodegas y permanencia del líquido en ellas y a los trenes de lavado, llenado y cierre, que nos aseguran una capacidad de 16000 botellas por hora. Una de las mayores de España... y de Europa, si me apura, amigo.

Diagrama del proceso de fabricación de cerveza de El Águila Negra. Foto de Luciano Rodríguez

Bauer nos lleva al departamento de pasteurización. En una pared se lee: Sander y Hansen, Copenhague. Continuamos. Pasamos por los depósitos de decantación o fermentación. Espuma de un gris perla. Espuma casi ocre desbordándose de los tanques.

Fábrica de El Águila Negra hacia 1960. Archivo personal

- Vamos a las bodegas- dice Bauer.

Por el camino, Kurt nos habla de Colloto, de sus vecinos, de la vida apacible que aquí encontró. 

- Bueno, la verdad, me casé al poco de llegar, en el año 1933. 

Y Kurt Bauer torna a su risa tierna y fresca.

- Tengo- agrega- tres hijos. Trabajan, que es lo interesante.

Estamos en las bodegas, de tanques de acero vitrificado. El frío muerde en la piel. Muy pocos grados sobre cero en el ambiente. En el frontal de los enormes depósitos canta su fabril victoria una marca alemana: Scwimer Einsenwerk. Por encima cruzan la instalación gordos tubos cubiertos de hielo. Huele a mojado campo de heno, a grato paisaje de bosque mientras millón y medio de litros se enfrían en las bodegas.

Salimos a la luz del día. El cielo azul y, hacia Mieres, el barroquismo de unas nubes en revoltijo. En el muelle de expediciones aparecen unos cuantos camiones. Sale, lentamente, un Pegaso de Chantada. Cargan cajas y botellas un G.M.C. de La Coruña, un Aclo de León, un Lancia de Zamora y un Man de Orense.

Camiones de El Águila Negra delante de la fábrica. Foto cedida por Manuel Alonso

Kurt Bauer nos mete en el tren de lavado, llenado y cierre. La Holstein y Kappert, de Dortmund, ha hecho un buen trabajo. 

- Así podemos despachar millares de botellas en un día. ¿Cómo beberá la gente tanta cerveza? - dice, casi en un monólogo, Kurt Bauer.

El eslogan de ORO Y ESPUMA PARA SU DELEITE se convierte en una realidad palpable, inmediata. Mientras los camiones cargan en el muelle interior de la factoría, diez o doce vagones del ferrocarril de "Los Económicos" reciben barriles y cajas con destino a las estaciones de toda España.

Caja de cervezas del Águila Negra. Foto de Raúl Palacio

Kurt Bauer define la operación de El Águila Negra: 

- La modernización total de la fábrica, realizada con la más nueva y completa maquinaria alemana nos coloca a la altura de las mejores instalaciones cerveceras de Europa. Se lo digo yo, que he visto como se trata a la cerveza en Munich, en Leipzig, en Dresden.

Sala de lavado, llenado y pasteurización de El Águila Negra. Archivo personal

Hay una tensión uniforme y eficaz en el ritmo de fabricación de la factoría. Los hombres se mueven, en su humano perfil, atentos a la máquina, compleja y sencilla a la vez. 

Kurt Bauer nos ofrece cerveza en jarras. Brindamos al estilo germano, como podían hacerlo unos estudiantes en Nuremberg, la de las fuentes ortegulanas, unos soldados acantonados en un cuartel de las cercanías del Paseo de Los Tilos o unos campesinos de la Baviera bucólica y sonora.

Colección de jarras de cerveza El Águila Negra. Foto de J.L. Prieto

Al otro lado, en pie de producción, trabajan a pleno rendimiento las cocedoras de cobre, las máquinas de pasteurización, los trenes de lavado y cierre. Y, abajo, en las bodegas, cobra vida esa cerveza que cierra contra la sed y pone un hilo de espuma en los labios rojos de una muchacha.

Cartel publicitario de 1955. Foto de Alfonso Fanjul

domingo, 20 de enero de 2019

El bávaro de El Águila Negra

La fábrica de cervezas El Águila Negra inició su actividad en 1900 pero no fue hasta la segunda mitad de los años 50 cuando el icónico personaje bávaro se convirtió en su símbolo más identificativo.

Cartel de 1963, del Archivo de la Biblioteca Nacional de España

El muñeco alemán, regordete, risueño y bigotudo era una creacción de Alfredo Enguix, pintor nacido en Madrid en 1930 y residente en Asturias desde 1957, según la información publicada en la web de www.enguix.com

Publicidad de 1958 en El Eco de Luarca

Gracias a la asociación total del personaje de Enguix con la cervecera de Colloto, cualquiera que le vea en uno de aquellos letreros amarillos que todavía quedan en unos pocos bares de este país, lo identificará rápidamente con la desaparecida fábrica asturiana, cerrada en 1992.

Letrero de El Águila Negra en el Bar Marchica  de Avilés.

Y, aunque hayan pasado ya más de 25 años desde el cierre definitivo de El Águila Negra, los objetos de la misma en los que figura la creación de Enguix siguen siendo atesorados como valiosos por coleccionistas, nostálgicos e historiadores. Para los que lo valoramos, pocas cosas hacen más ilusión que entrar en un establecimiento en donde se expongan alguno de aquellos carteles, banderines, vasos...

Abrechapas de El Águila Negra de mi colección particular


Hinchable del Águila Negra que puede verse en el Bar Montoto de Oviedo. Foto de David Yussef


Palillos de El Águila Negra de mi colección particular

Vasos de El Águila Negra expuestos en El Museo del Pueblo de Asturias