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domingo, 17 de marzo de 2019

Letreros de El Águila Negra

 Letrero de cervezas El Águila Negra del Bar Paredes de Luarca. Foto cedida por Dan García García

Qué pocos letreros de cervezas El Águila Negra quedan ya y qué importante sería conservarlos e inventariar los que en su día hubo... Eso es, al menos, lo que intento desde que empecé a recabar datos sobre la historia de esta bebida en Asturias.

Letrero en el Bar Feliciano de Premoño, Les Regueres. Foto de 1990 cedida por Feliciano Suárez.

En la página de Facebook de Tres milenios de cerveza asturiana cada vez tenemos más fotos recogidas sobre estos testigos del pasado cervecero astur y, aunque la mayoría corresponden a bares ya desaparecidos, todavía recibo mensajes de muchos que aún pueden verse por ahí.

Letrero de Casa Amante en Negreira, A Coruña, en 2017. Foto de Jesús Quiroga Huerres

No imagináis la ilusión que produce el haber despertado tanto interés en la gente para fijarse en ellos, como prueba la gran colaboración que está habiendo para recopilar y enviar las fotos para el álbum. 

Letrero que todavía puede verse en el Bar Guaiba de Avilés. Foto de Ángela Pérez Alba.

Y es que, si bien la fábrica de El Águila Negra cerró en 1992, todavía quedan bastantes letreros supervivientes por aquellos bares que antaño anunciaban. Inconfundibles y reconocibles incluso por los jóvenes que no llegaron a probar esta marca de cerveza asturiana, su bávaro regordete sobre fondo amarillo no pasa desapercibido.

Letrero que todavía puede verse en el Bar Peñas Azules de Oviedo. Foto de Alberto Izquierdo Ruiz.

Pero el tiempo juega en contra y cada vez resisten menos... Yo misma lamento no haber empezado antes esta tarea y haber podido fotografiar algunos de los que a diario veía al pasar y que, ahora, ya han desaparecido. Recuerdo, por ejemplo, uno en Los Campos (Corvera) que aguantó hasta 2017.

Letrero de El Águila Negra en el Bar Matute de Llanes. Foto de Diego Rodríguez González.

Ojalá el inventario siga creciendo y juntos podamos inmortalizar para siempre esta parte de nuestra historia industrial...

Letrero del Bar El Muelle, de Luanco, un día de temporal. Foto cedida por Francisco Garcia Heres

¡Echadle un vistazo al álbum y avisad si sabeis de alguno más!

Letrero del Bar El Moderno, de Infiesto. Foto de Amelia Martínez Casanueva

sábado, 9 de febrero de 2019

Las mariposas de Ernesto Bachmaier

El pasado 9 de diciembre conocí en persona, con gran emoción, a Greta y a Carlos Bachmaier, biznietos de Ernesto Bachmaier, uno de los socios fundadores de La Estrella de Gijón, la gran fábrica de cervezas de El Natahoyo.


Ernesto Bachmaier fundó la empresa cervecera en 1893 como Sociedad Comandiataria, "Suardiaz, Bachmaier y Compañía", con Manuel y Antonio Suardiaz y con Florencio Rodríguez y trabajó en ella como Director y Maestro Cervecero hasta su fallecimiento en 1944.

Por edad, ni Greta ni Carlos conocieron a su bisabuelo pero Greta sí conoció la fábrica y el que fue el despacho de Ernesto, que recuerda por sus paredes de madera y, sobre todo, por el gran cuadro de mariposas disecadas que presidía aquella estancia y que, siendo tan niña, despertó especialmente su atención.

Mientras Greta compartía conmigo sus recuerdos y mi mente intentaba grabar todo lo que ella contaba, consciente del privilegio que suponía poder escuchar aquel relato que nos trasladaba a todos a otra época en la fábrica desaparecida, vino a mi memoria el nombre de una de las recetas más populares de La Estrella de Gijón: la Cerveza BB, más conocida como "Mariposa", en cuya etiqueta aparecía dibujada una de aquéllas que tanto le gustaban a Ernesto Bachmaier.



Para mi fue una gran sorpresa conocer la existencia de aquel cuadro y para Carlos y Greta creo que lo fue el descubrir el nombre de esta cerveza y ver que la correspondiente etiqueta llevaba el dibujo de una mariposa igual que las del despacho de su antepasado...

No sé si alguna vez llegaremos a saber por qué Bachmaier le puso el nombre de Mariposa a esta cerveza, pero estoy convencida de que no fue casualidad que la llamase así. Aquel cuadro en su despacho, el lugar donde más horas pasaba, habrá desaparecido pero aún vive en la memoria de Greta... Y aquel 9 de diciembre, por unos instantes, nuestras mentes lo visualizaron.