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domingo, 8 de noviembre de 2020

Gratis al fútbol con cerveza Auseva

En 1970 la cerveza Auseva te llevaba gratis al fútbol a ver los partidos del Sporting de Gijón por medio de diferentes concursos. 


Uno de ellos consistía en reconocerse en una foto multitudinaria publicada en el periódico. Esa campaña se titulaba "¿Es usted?" y bastaba con ponerse en contacto con la fábrica de La Estrella de Gijón si resultabas ser la persona reconocida en la parte marcada de la imagen. 


¡Este concurso causaba gran espectación!

"Nuevamente la prestigiosa firma La Estrella de Gijón ha llevado un importante premio a las gradas de El Molinón. El PREMIO CERVEZA AUSEVA está siendo seguido con vivas muestras de interés por parte de los incondicionales del Sporting. Cerveza Auseva es un producto que ha llegado y se ha impuesto por su calidad entre los buenos degustadores de cerveza. Para celebrar esta grata nueva, La Estrella de Gijón dispuso estos premios que se diatribuyen a través de una fotografía obtenida por Vegafer, en la cual, como ustedes saben, se pone, siempre sobre el negativo, un circulo al aficionado afortunado. 
¿Es usted el afortunado de la presente semana? Si es así, pongase en contacto con La Estrella de Gijón, llamando al teléfono 35-11-04, donde se le indicará el día de la semana destinado a la entrega del premio.
Al igual que el Sporting, Cerveza Auseva marcha en vanguardia. Es así, no solo por el interés que ha despertado este singular concurso, con ser mucho, si no porque la estupenda elaborada bebida se ganó con todo merecimiento un lugar preponderante a la hora de elegir una buena cerveza.
SI USTED NO RESULTÓ AFORTUNADO EN ESTA OCASIÓN, NO OLVIDE QUE EN LA PRÓXIMA EDICIÓN EL PREMIO PUEDE SER PARA USTED. TODO PORQUE CERVEZA AUSEVA DISTRIBUIRÁ NUEVOS PREMIOS EN LAS GRADAS DE EL MOLINÓN".


Pero, sin duda, la más original de las campañas fue la del ranking en beber Auseva. Unos días antes del partido, si resultabas ser la persona que esa semana habías bebido más Ausevas, según los registros de los bares y cervecerías adheridos al concurso, ganabas una entrada para el partido en El Molinón.


Auseva fue una de las variedades que fabricó La Estrella de Gijón en su última década, en las instalaciones de Santolaya, entre los barrios de La Calzada y El Natahoyo... Una cerveza especial ligeramente lupulada que dejó de producirse en 1974, debido al cierre de la cervecera de Suardiaz y Compañía.



miércoles, 12 de agosto de 2020

FIDMA... Aquellos maravillosos años

Pocos asturianos no habrán acudido a alguna de las 63 ediciones que ya lleva la Feria Internacional de Muestras de Asturias (FIDMA). De hecho, muchos pasarían por allí estos días de no haber este año una pandemia mundial limitando la celebración de eventos multitudinarios.

Publicidad de El Águila Negra para anunciar su stand en la Feria de Muestras de Asturias en 1966. El Comercio

Concebida para ser el "escaparate de Asturias", tal y como la definía Luis Adaro (de quién lleva su nombre el recinto donde últimamente se celebra), sirvió durante años para promocionar a gran parte del grueso fabril y comercial de la región. Si bien en los últimos tiempos se escucha en el sentir popular que la FIDMA cada vez va a menos, lamentablemente esto no deja de ser un reflejo del panorama económico asturiano... un panorama que deseo profundamente que podamos remontar entre todos.

Stand de La Estrella de Gijón en la Feria de Muestras de Asturias en 1969. El Comercio

Lejos de hacer balance sobre la situación que atraviesa Asturias, y el país en general, me gustaría recordar con estas imágenes cómo eran "aquellos maravillosos años" en "la feria", cuando El Águila Negra y La Estrella de Gijón tenían su propio stand y obsequiaban con paquetes de cerillas, palillos y demás productos publicitarios a quienes se tomasen un botellín en su expositor.

Stand de Cervezas El Águila Negra en la Feria de Muestras de Asturias en 1968. El Comercio

En la hemeroteca de los anos 60 del siglo pasado podemos leer sobre las caravanas que recorrían desde junio diferentes pueblos y villas de la provincia para promocionar la Feria de Muestras de Asturias, regalando degustaciones y merchandising a cuantos curiosos se acercaban, triunfando de forma especial las cervezas asturianas. Éxito que ya presagiaba la gran afluencia que luego en agosto se alcanzaría en los expositores de Gijón.


¿Quién no fue alguna vez a la Feria de Muestras y volvió a casa "cargado" de publicidad y regalos?

miércoles, 8 de abril de 2020

Cerveza, medicina divina

Anuncio de El Águila Negra en septiembre de 1904, donde se recomendaba para personas sanas y enfermas de todas las edades así como para amas de cría

Fue Paracelso, alquimista suizo considerado como el padre de la toxicología, el que definió a la cerveza como "medicina divina contra la enfermedad". Lo dijo en el siglo XVI pero actualmente está demostrado que su consumo moderado estimula el sistema inmunitario, protege el corazón y disminuye el riesgo de sufrir diabetes.

Beneficios de la cerveza. Fuente: lifeder.com

En la Edad Media la cerveza sustituyó al agua contaminada, salvando muchísimas vidas amenazadas por la peste y otras epidemias. Pero, sin necesidad de remontarnos tan atrás en el tiempo, es fácil encontrar variados ejemplos de los beneficios medicinales de esta bebida.

Publicidad de las variedades de La Estrella de Gijón a finales del siglo XIX anunciando que la medicina las recomendaba por tónicas e inmejorables 

Nuestros abuelos sabían que la cura casera a un resfriado pasaba por tomarse una cerveza caliente con miel, sudar y dormir para, al día siguiente, encontrarse mucho mejor. Y, para nuestros bisabuelos, la cerveza era el mejor remedio para las molestias estomacales.

Anuncio de la cerveza que comercializaba Calixto Alvargonzález en Gijón en 1889

Las condiciones y los avances higiénico-sanitarios actuales aconsejan no consumir bebidas alcohólicas, con independencia de su graduación. Una recomendación que se torna en prohibición para los más pequeños, pero es que, hoy en día, en nuestro mundo desarrollado, los alimentos y bebidas suelen estar sometidos a toda suerte de controles sanitarios que garantizan su salubridad. Algo que hace más de un siglo no estaba siempre asegurado cuando se ingería agua, que podía estar contaminada de patógenos.  Este riesgo todavía sigue siendo una de las principales causas de contagio de enfermedades en las zonas más desfavorecidas del planeta.

Grabado de un monje cociendo agua para elaborar cerveza en la Abadía de Weinstephan

La amenaza siempre ha estado ahí. De pozos, ríos y estanques procedían gran parte de las enfermedades que han provocado pandemias a lo largo de la historia. Esta circunstancia hizo que, desde tiempos remotos, se extendiera una costumbre que ahora puede parecernos una aberración, pero que tiene su explicación médico sanitaria: dar de beber a los niños cerveza en lugar de agua.

Anuncio de El Águila Negra en 1906, recomendándola para convalecientes, personas débiles y niños

El poder reconstituyente de la cerveza la hacía una bebida recomendable para madres lactantes... algo que en nuestros tiempos también sería impensable. Era común también que las amas de cría acompañasen las comidas con una cerveza, relacionada con la mayor producción de leche.

Anuncio publicado en El Noroeste el 1 de mayo de 1905 (izquierda) y cartel francés de 1940 (derecha)

Por otra parte, la cerveza se prescribía desde hace siglos por su capacidad analgésica contra los dolores de cabeza. Un reciente estudio de la Universidad de Greenwich afirma que esta bebida resulta más efectiva que el paracetamol porque, a medida que el contenido de alcohol en sangre aumenta un 0.08%, el dolor dicen que se reduce en un 25%.

Publicidad de un suministrados de cerveza La Estrella de Gijón a finales del siglo XIX

Fuera de la propia publicidad también hay referencias a la condición saludable de la cerveza. Por ejemplo, coincidiendo con las cruentas epidemias de cólera morbo asiático que tuvieron lugar en Asturias en el siglo XIX y en las que murieron miles de personas (la más fuerte y mortífera fue la del año 1854), el doctor en medicina y cirugía, Ramón de Valle y Álvarez publicaba en 1854 una serie de Consejos al pueblo o doctrinas preservativas y curativas que deben ponerse en práctica en el cólera-morbo-asiático:

“Yo, por mi parte, creo que en ningún lugar se está como en casa, máxime en aquellos días que la epidemia hace estragos. Concluyo diciendo que en esta última medicación tengo mayor confianza. (…) Como coadyuvantes se pueden usar las bebidas diuréticas o que aumenten la cantidad de la orina, como la cerveza".

También en el Boletín Oficial de la Provincia de Oviedo del 23 de julio de 1866 se publicaban unas reglas higiénicas para las familias para la prevención del cólera morbo y curación de sus primeros síntomas, aconsejando:

“...no beber agua al menos hasta pasadas cuatro horas de haber comido; y aun así será bueno mezclarla con un poco de cerveza”.

viernes, 3 de abril de 2020

Banquetes con cerveza

Actualmente, ir a un banquete y encontrarse con copas para agua, vino y champagne (o sidra espumosa) es lo habitual. ¿En qué momento se perdió la costumbre de incluir cerveza en las bebidas de mesa habituales de este tipo de celebraciones? 

En mi búsqueda particular relacionada con  la historia de la cerveza en Asturias intento recopilar fotos antiguas para el recuerdo y, a menudo, encuentro que la cerveza rubia no faltaba en las bodas celebradas entre 1950 y 1960, que son los años de los que tengo imágenes.

Bebiendo cerveza El Águila Negra en una boda en 1958. Foto de José M. González Villanueva. Archivo de La Piedriquina

Sin embargo, retrocediendo unas décadas más atrás en el tiempo, se ve que, antes de la guerra civil, la cerveza de diferentes estilos tampoco faltaba en los banquetes de las clases altas.

Un ejemplo de ello lo podemos ver en esta foto que me pasaron hace un tiempo, cuya original se vendía en TODOCOLECCION.

Bebiendo La Estrella de Gijón en el banquete de La Unión Asturiana en 1935

Corresponde al banquete - homenaje que la Sociedad Anónima Minera "La Unión Asturiana" le hizo a Sergio Menéndez y Gerardo Barrio en 1935, en Veriña, y en que se sirvía la Cerveza B Especial de La Estrella de Gijón, como puede apreciarse en el detalle ampliado de la imagen.

Botella de la B Especial de La Estrella de Gijón

En aquella mesa de 1935, además de esta cerveza negra, se sirvió agua, gaseosa de sifón y vino tinto. 

Ampliando la fotografía es posible comparar la etiqueta de la foto con la del cartel publicitario con el que se anunciaba en aquella época. El autor del anuncio del bogavante con la cerveza era el famoso dibujante inglés John Gilroy, popularmente conocido por su serie de animales para la marca Guinness.

Carteles de Gilroy expuestos en la Guinness Storehouse

De hecho, este cartel, concebido originalmente para anunciar la stout de La Estrella de Gijón, acabó siendo luego adaptado para publicitar a la cerveza irlandesa con el eslogan de "Lobsters love Guinness". Los de Dublín sí que conocen su historia y, si visitáis la Guinness Storehouse, veréis que indican que el original fue para la cervecera de Gijón... o, al menos, así lo hacían en 2012, cuando tuve la oportunidad de estar en su museo.

No penséis que este caso fue una excepción... La hemeroteca nos muestra muchos anuncios de "cervezas de mesa" todavía anteriores. A modo de ejemplo, a continuación os muestro éstos. 

El primero anunciaba las variedades fabricadas por La Estrella de Gijón en 1920 y en él aparece, encabezando la lista, la Bock como cerveza para mesa. 

Publicidad de La Estrella de Gijón en 1920

El segundo es de 1903 y corresponde a la publicidad con la que también se anunciaba  la Bock de La Estrella de Gijón como cerveza para mesa en Málaga.

Publicidad de La Estrella de Gijón en 1903

El riesgo de no conocer nuestro pasado es que lleguemos a creer que ahora "inventamos una nueva moda" con esto de las cervezas.

viernes, 13 de septiembre de 2019

¿Ya no puede haber "cervezas estrella"?

Me sorprende la reciente noticia de la victoria en los juzgados del grupo Damm, con la que legalmente se cierra el paso a nuevas marcas "Estrella" en el sector cervecero, y no por la batalla legal despertada si no por el cambio histórico que se le da al símbolo de la estrella en el contexto de la fabricación de esta bebida.


La estrella de seis puntas que simbolizaba al gremio de los cerveceros desde la Edad Media ha pasado de ser un distintivo de calidad a un distintivo comercial reservado, según parece, solo a los actuales gigantes del sector... al menos en España.


En todo el mundo ha habido y hay múltiples marcas de cerveza con la palabra ESTRELLA en su nombre (Estrella de Galicia, Estrella de Levante, La Estrella Azul, Lone Star, La Estrella de Gijón, Stella Artois, Estrella Jalisco...) y/o con el símbolo de la estrella en su logo (Heineken, Samuel Adams, Sapporo, Newcastle...) y no parece que haya habido disputas por intentos de plagios por el hecho de "repetirse las estrellas". 


Para algunos resultará chocante, cuanto no menos curioso, que la querella legal parta de fabricantes que no fueron, ni de lejos, los primeros en utilizar "estrella" en el registro de su marca ya que, solo a nivel nacional, ya existían varias empresas más antiguas con ese nombre y ese anagrama. En Asturias, sin ir más lejos, sabemos de dos fábricas que iniciaron su actividad en el siglo XIX bajo esta denominación.


¿Nos están obligando a aceptar que los tiempos cambian y que lejos queda ya la época en la que, dentro de esa asociación de la estrella de David con la "alquimia cervecera", cada una de las seis puntas simbolizaba uno de los elementos necesarios para la correcta elaboración de la cerveza? Éstos eran el malteado, la cocción, la fermentación, el aire, el agua y el fuego (ni el lúpulo ni la levadura eran agentes conocidos a comienzos del medievo). Y así, todo viajero que recorría los caminos de Europa sabía que, establecimiento donde encontrase una estrella de seis puntas, encontraría buena cerveza. 


Tiempo después y, quizás, por desconocimiento del significado tradicional o simplemente por querer diferenciarse, lo anecdótico es que algunas marcas fueron adaptando "su estrella" a solo cinco puntas (como, por ejemplo, Damm, la demandante del caso que explico) o incluso a cinco estrellas (como Mahou Cinco Estrellas). 


Sin embargo, lo que vemos en 2019 es que el cambio viene porque no haya nuevos fabricantes bajo esta denominación, afectando también a aquellas marcas desaparecidas cuyo registro haya podido volver a adquirirse bajo nuevas razones sociales, ubicaciones y recetas... es decir, sin tener ya nada que ver con el producto original. 

Para algunos esta resolución es un ejemplo de que el pez grande se come al pequeño pero, para otros, no es más que una merecida diferenciación, en una era global en la que la imagen de marca supone un gran valor añadido para el producto. Igual habría que analizar individualmente cada caso para estudiar el grado de parecido de "cada Estrella". Al fin y al cabo, una marca es más que un nombre, es un diseño, unos colores, un tipo de letra... ¿Vosotros qué opináis? ¿Creéis que este hecho marca un antes y un después en el sector?

lunes, 1 de abril de 2019

Cervezas asturianas de premio

Hace unos días que se ha celebrado en Barcelona la IV edición del Barcelona Beer Challenge (BBC), en el contexto del Barcelona Beer Festival. Este concurso cervecero es, sin duda, el más importante de nuestro país pero también uno de los más reputados a nivel internacional. Allí, un jurado compuesto exclusivamente por jueces certificados por el BJCP o por titulados en sumillería se encargado de valorar las más de 1000 cervezas de 22 países diferentes que se presentan. Cuatrocientas de ellas optan al premio de mejor American IPA, uno de los estilos más fabricados y consumidos actualmente y, por tanto, uno de los más dificiles de ganar por la elevada concurrencia de participantes. Y, entre todas ellas, ¡la Metal IPA de Cerveza D'Equi se ha llevado el ORO a la mejor American IPA de 2019!


Ha sido una alegría enorme que la cervecera de Colloto se haya traído para Asturias el máximo galardón en una categoría tan cotizada.

Y lo hace justo un año despúes de que otra asturiana, la Avorigen de la nómada Vor Microbrewing, ganase otro oro en la categoría de English IPA.


Hay muchas cervezas asturianas de premio (como, por ejemplo, la lager de Ordum que fue elegida la mejor de su categoría a nivel nacional en los premios ABC de 2018) y siempre las ha habido, porque marcas como La Estrella de Gijón ya se traían medallas del las exposiciones regionales e internacionales hace 120 años.


En aquel entonces, la cerveza de Suardíaz, Bachmaier y Cª acababa de obtener la Medalla de Oro en la Exposición Regional de Gijón de 1899, un año después de haber ganado la Corona Cívica y Medalla de Oro en la Exposición Internacional del Progreso de Bruselas de 1898 y tres después de recibir la Medalla de Oro y Cruz de Distinción en la Exposición Internacional de Londres de 1896.


Estas exposiciones eran en la época el mejor escaparate imaginable para promocionar los productos de las cerveceras y, ganar en ellas una medalla o un diploma, suponía todo un distintivo de calidad que luego se continuaba promocionando muchísimos años. Así lo hizo en su día La Estrella de Gijón y, un poco antes, en 1875, Claudio Lombard, por la mención especial que recibieron sus cervezas en la Exposición Provincial de Asturias, celebrada en Oviedo.

lunes, 4 de marzo de 2019

¡Vaya lata!

El 24 de enero de 1935 nacía la primera lata de cerveza comercial que se vendería con un éxito total. Fue en Estados Unidos y de la mano de la compañía Gottfried Krueger Brewing con su Finest Beer. ¡Parece que fue ayer pero ya han pasado 84 años!



Estas primeras latas no eran como las conocemos actualmente. ¡Había que abrirlas con un abrelatas, pues eran planas por la zona superior! El acero del que estaban hechas no fue sustituido por hojalata o aluminio hasta 1958.

En España, la primera lata de cerveza la comercializó la Cruz Blanca en 1966, lanzando al mercado su  'Skol International Lager', en formato de 33 cl. 

Publicidad de la primera lata de cerveza de una marca española. Fuente: todocolección.net

Con este  nuevo envase, más ligero que el vidrio de las botellas y, por tanto, más fácil de transportar y más resistente a golpes y roturas, se conseguía un diseño único para cada modelo y marca por la mayor superficie a decorar, lo que, comercialmente, era y es muy interesante.

Antiguas latas de cerveza El Águila Negra de la colección de Carlos Botas Adaro

En Asturias, el pistoletazo de salida a la cerveza enlatada lo puso El Águila Negra de Colloto a principios de los 70. Según me contó Vicente Pérez Zubizarreta, director de la fábrica desde 1983 hasta 1987, la cervecera compró una máquina enlatadora alemana, adquirida de segunda mano a una productora de cerveza del país germano.

Vicente P. Zubizarreta bebiendo una de las primeras latas de cerveza El Águila Negra con sus hijos

Las primeras latas de cerveza El Águila Negra fueron las de la Cerveza Extra pero alcanzaron tanto éxito que en poco tiempo se enlataron otras de las marcas producidas en la fábrica de Colloto.

Lata de la Cerveza Especial de El Águila Negra de la colección de Carlos Botas Adaro

A éstas las seguiría la cerveza Corona de La Estrella de Gijón y, luego, la marca Kronen Bräu.

Latas de la Kronen Bräu de El Águila Negra y de la Cerveza Corona de La Estrella de Gijón. Foto de Carlos Botas Adaro

Kronen Bräu era una cerveza especial, elaborada "con fino lupulado y alta transformación de azúcares", receta original de Ernesto Bachmaier, uno de los socios fundadores de La Estrella de Gijón. Esta marca pasó en 1974 a El Águila Negra, tras el cierre de la cervecera gijonesa y en Colloto se comercializó en distintos formatos, en botella, barril y lata, llegando a tener incluso una variante con limón que se describía como "refresco con extractos de cerveza".

Latas de Kronen Bräu elaboradas por El Águila Negra de la colección de Carlos Botas Adaro

La producción de cerveza enlatada en Asturias sufrió un parón desde 1992 hasta 2018, momento en el que el Brewpub L'Espumeru de La Felguera empezó a envasar manualmente Curuxera, la cerveza artesana de la casa, con un innovador sistema que permite el enlatado una vez servida directamente del grifo y delante del cliente.

Lata de la cerveza Yankee de Curuxera Brewery. Fuente: Facebook del Brewpub L'Espumeru

El lanzamiento de la primera cerveza artesana enlatada de Asturias tenía lugar en verano de 2018, como recoge una noticia de El Comercio. Al ser una cerveza fresca y sin pasteurizar, su tiempo de consumo es más breve que el de las latas comercializadas por las cerveceras industriales pero, en comparación, su calidad y sabor hacen honor al dicho de que lo bueno, si breve, dos veces bueno.

Hugo Suárez sirviendo una de las latas de Curuxera. Fuente: El Comercio

Y, para terminar, lo último en el mundo de la lata de cerveza en Asturias viene de la mano de Cerveza Caleya que, justo hace una semana, nos sorprendía gratamente a todos con este nuevo formato, en volúmenes de 45 cl y demostrando lo bien que le sienta al lúpulo este envase, tanto para su aclamada Goma 2 como para la última de sus creaciones, bautizada Futurista, cual presagio del prometedor futuro que le espera a nuestros paladares en cuanto a la cata de ricos brebajes.

Latas de Futurista y Goma 2 de Caleya. Fuente: Facebook de Páramo Bar - Central Caleya Asturiana

sábado, 9 de febrero de 2019

Las mariposas de Ernesto Bachmaier

El pasado 9 de diciembre conocí en persona, con gran emoción, a Greta y a Carlos Bachmaier, biznietos de Ernesto Bachmaier, uno de los socios fundadores de La Estrella de Gijón, la gran fábrica de cervezas de El Natahoyo.


Ernesto Bachmaier fundó la empresa cervecera en 1893 como Sociedad Comandiataria, "Suardiaz, Bachmaier y Compañía", con Manuel y Antonio Suardiaz y con Florencio Rodríguez y trabajó en ella como Director y Maestro Cervecero hasta su fallecimiento en 1944.

Por edad, ni Greta ni Carlos conocieron a su bisabuelo pero Greta sí conoció la fábrica y el que fue el despacho de Ernesto, que recuerda por sus paredes de madera y, sobre todo, por el gran cuadro de mariposas disecadas que presidía aquella estancia y que, siendo tan niña, despertó especialmente su atención.

Mientras Greta compartía conmigo sus recuerdos y mi mente intentaba grabar todo lo que ella contaba, consciente del privilegio que suponía poder escuchar aquel relato que nos trasladaba a todos a otra época en la fábrica desaparecida, vino a mi memoria el nombre de una de las recetas más populares de La Estrella de Gijón: la Cerveza BB, más conocida como "Mariposa", en cuya etiqueta aparecía dibujada una de aquéllas que tanto le gustaban a Ernesto Bachmaier.



Para mi fue una gran sorpresa conocer la existencia de aquel cuadro y para Carlos y Greta creo que lo fue el descubrir el nombre de esta cerveza y ver que la correspondiente etiqueta llevaba el dibujo de una mariposa igual que las del despacho de su antepasado...

No sé si alguna vez llegaremos a saber por qué Bachmaier le puso el nombre de Mariposa a esta cerveza, pero estoy convencida de que no fue casualidad que la llamase así. Aquel cuadro en su despacho, el lugar donde más horas pasaba, habrá desaparecido pero aún vive en la memoria de Greta... Y aquel 9 de diciembre, por unos instantes, nuestras mentes lo visualizaron.

domingo, 25 de noviembre de 2018

Así era La Estrella de Gijón en 1899

En 1899, a los seis años de iniciar su actividad, La Estrella de Gijón se vio en la urgente necesidad de duplicar la producción para satisfacer la demanda tras el éxito alcanzado por sus cervezas.

Cartel de la Gran Fábrica de Cervezas de Suardíaz y Bachmaier de 1899
en el que se representan las medallas y galardones obtenidos hasta entonces

La marca de Suardíaz, Bachmaier y Cª acababa de obtener entonces la Medalla de Oro en la Exposición Regional de Gijón de 1899, un año después de haber ganado la Corona Cívica y Medalla de Oro en la Exposición Internacional del Progreso de Bruselas de 1898 y tres después de recibir la  Medalla de Oro y Cruz de Distinción en la Exposición Internacional de Londres de 1896


Tenía sus oficinas en la calle Corrida nº 56 pero la fábrica estaba en la zona de Santa Olaya, en el límite de los barrios de La Calzada y Natahoyo, próxima a la estación de ferrocarril del Norte y del puerto, de aquella todavía en construcción, de El Musel.

Publicidad y ubicación de La Estrella de Gijón sobre el plano de la Guía de Gijón de 1899

La Estrella de Gijón cupaba un solar de 15000 m2, de los cuales 5000 m2 eran jardines, con restaurante incluido, en el que se organizaban diversos eventos los domingos de verano.

Grabado de los edificios y jardines de La Estrella de Gijón, publicado en "La Ilustración Asturiana" en 1904

La fábrica constaba de tres edificios, en los que, hacia 1899, trabajaban unos 70 obreros. El principal tenía dos pisos bajo el nivel del suelo y otros cuatro sobre él, y se destinaba al malteado. La germinación se llevaba a cabo en los pisos situados bajo el terreno, mientras que los superiores se dedicaban a la limpia y al almacenamiento de cebada, lúpulo y malta. Todos los pisos se encontraban comunicados por medio de montacargas y ascensores.

Interior de La Estrella de Gijón en 1899

A continuación del edificio principal, estaba el que albergaba la maquinaria, que era alemana en su mayoría. Disponía de generadores de vapor, con una superficie de caldeo de 400 m2, máquinas de hielo por compresión de amoniaco (dos destinadas a la refrigeración de las bodegas y otra a la producción de hielo), compresores de aire para envasar la cerveza, dinamos para abastecer el alumbrado y la potencia generatriz de varios electromotores, bombas de agua, cuadros eléctricos y acumuladores. 

Sección principal de la maquinaria (izqda.) y departamento mecánico de embotellado (dcha.) de la fábrica en 1899

El último de los bloques se destinaba a la cocción y allí estaban también las cubas de fermentación, refrigeradas en dos pisos subterráneos, y las bodegas, con capacidad para almacenar un millón y medio de litros de cerveza. 

Zona de cocción (izqda.) y grandes cubas de fermentación (dcha.) de La Estrella de Gijón en 1899

En 1899 la cerveza todavía se fermentaba en cubas o tinas abiertas. La capacidad de estas tinas solía ser de unos 3000 litros - 3500 litros. Posteriormente fueron sustituidas por balsas abiertas de fermentación y, a partir del primer tercio del siglo XX, comenzaron a utilizarse tanques cilindrocónicos cerrados.

Cubas de fermentación similares a las utilizadas por La Estrella de Gijón en 1899 que pueden verse en la visita a la antigua fábrica de Pilsner Urquell, en República Checa

En frente del edificio principal, se encontraban los almacenes de barriles y botellas, la carpintería, donde hacían sus propios toneles y las cajas de madera para las botellas, el taller de carros y las salas de embotellado.

Caja de madera con botellas de La Estrella de Gijón de la colección de Daniel Alonso Tarrodo

El suministro de agua lo proporcionaban tres bombas que la extraían de un pozo cavado en roca y revestido de albañilería, de 30 metros de profundidad. Como escribía Víctor Labrada en su libro "Curiosidades de un Gijón inolvidable” (Gijón, 1991), dicho pozo causaba gran admiración ya que, incluso, acudía gente con prismáticos para ver su fondo.

El pozo y el chalet de los Bachmaier, únicos elementos arquitectónicos que aún perviven de la fábrica, fotografiados el 10 de diciembre de 2018 por Carlos Bachmaier, biznieto del fundador de La Estrella de Gijón

Aquel lejano 1899, hace ya casi 120 años, la empresa de Suardíaz y Bachmaier se anunciaba en todos los medios como Gran Fábrica de Cervezas... ¡Y verdaderamente lo era!

Tal y como describía Patricio Aduriz en sus Viñetas Asturianas para El Comercio, un tercio de la cerveza que se elaboraba entonces en España se producía en La Estrella de Gijón.

Anuncio publicado en El Independiente, el 15 de febrero de 1908