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martes, 23 de febrero de 2021

Los cañeros de El Águila Negra

Buscando información sobre los grifos, tiradores o cañeros que utilizaba la desaparecida cerveza asturiana de El Águila Negra, resulta inevitable reflexionar sobre cómo ha evolucionado la forma de servir esta bebida a lo largo de la historia...

Cañero de El Águila Negra en L'Artesana, Llangréu

Pensamos en "una caña de cerveza" indistintamente como una medida de volumen y como una forma de servirla... y parece que el uso tan cotidiano de esta expresión puede hacernos olvidar que la cerveza no siempre se ha servido "presurizada a través de una cañería". El origen de esta práctica se remonta a principios del siglo XX aunque antes ya existían las bombas de mano para impulsar la cerveza desde el keg hasta el vaso, invento patentado Joseph Bramah en 1785 como "the beer engine".

Grifo de El Águila Negra en la Cervecería Vor, Gijón

En Asturias se empezarían a anunciar las llamadas "máquinas para servir cerveza helada" hace cosa de 100 años. Eran una especie de enfriadores bastante exclusivos que constituían la novedad de momento.

La Voz de Asturias, 16 de septiembre de 1926

La cerveza de barril se servía entonces directamente de un grifo conectado al mismo y su temperatura dependía solo del buen acondicionamiento que hiciese el cervecero durante su almacenamiento. Los barriles eran exvlusivamente de madera y, casi siempre, se hacían y reparaban en la propia fábrica de cerveza.

Esquema y fotos de barriles de La Estrella de Gijón de Xandru González y Carlos Botas

Con el sistema de servir la cerveza a presión se cambió a un nuevo diseño de los barriles, que pasaron a ser metálicos y a tener un solo orificio en el extremo superior, desde el que luego conecta un tubo que internamente llega hasta la base y que, cuando se "pincha", por medio de una válvula que se abre al acoplar el conector, permite inyectar CO2 por un lado y extraer cerveza por el otro... cerveza que, de este modo, se sirve a través de lo que sería propiamente el grifo.

Grifo de El Águila Negra en La Taberna de Hank, Luanco

En 1982-1983 comenzaron a instalarse los grifos cerámicos para cerveza de El Águila Negra.

Cartel publicitario que conservan en la Sidrería Gran Vía, Oviedo

El coleccionista Javier de Blas posee varios de los modelos que sacó esta cervecera de Colloto. Seguro que os suenan de verlos en alguno de los bares y cervecerías que todavía los conservan.

Colección de grifos de El Águila Negra de Javier de Blas

Según lo que me contó uno de los últimos directores de la fábrica de Colloto, Vicente Pérez Zubizarreta, estos grifos los encargaron a un artesano de Talavera cuando tanto se habían puesto de moda los de la cerámica de Sargadelos de La Estrella de Galicia, una marca que, por medio de fuertes campañas de marketing, suponía entonces una dura competencia para la asturiana. Los bares reclamaban grifos de diseño para sus establecimientos. Les decían que los clientes preferían, con diferencia, la cerveza de Colloto a la gallega, pero los cañeros eran tan llamativos y había tanta guerra de precios que muchos cambiaban la marca de las cañas solo por eso. ¡Ironías del destino, seguro que muchos de ellos son los que ahora echan de menos que El Águila Negra siga en activo!

Grifo "Aguilón" que pertenece a la colección de Carlos Botas

Jorge Luis Muñoz Guerra, el comercial de El Águila Negra que realizó la instalación del primero de aquellos grifos, contaba en la página de Facebook de Tres Milenios de Cerveza Asturiana que también había unos que llamaban "Aguilones" que estaban destinados a locales "de gran arraigo y señorio" y que en Oviedo los tuvieron: La Gran Taberna, Logos, Marchica, La Gruta...

Publicidad de 1986 con uno de los famosos cañeros

El primer grifo del modelo que llamaban "Rey" (el de la Kronen Bräu) se instaló en una sidrería de la Calle Campomanes de Oviedo y el segundo, con sólo unas horas de diferencia, en Logos.

Grifo de Kronen Bräu

Jorge Luis Muñoz Guerra dice que posteriormente "sacaron la de loza en color burdeos", además de otro modelo de cañero en color cobre al que denominaron "Alfil" por el parecido de su forma con la pieza de ajedrez.

martes, 9 de febrero de 2021

Era el año 1900...

Era el año 1900 y se iniciaba una centuria de grandes cambios. 

Asturias entonces vivía una importante explosión fabril, especialmente en el sector de las bebidas y alimentación, el cual llegaría a constituir el 80% del total industrial de la región. 

De aquella época nos queda su historia, un gran legado y muchos recuerdos, algunos de ellos a través de su maravillosa publicidad: obras de arte que también eran litografiadas en Asturias.

Cartel de Agustina, fábrica de chocolates inaugurada en 1900 

Entre otras cosas, 1900 fue el año en el que iniciaría su actividad la gran fábrica de cervezas de El Águila Negra.

Postal de El Águila Negra a principios del siglo XX

Fue el 29 de marzo de ese año cuando abriría sus puertas la gran factoría cervecera de Colloto, bajo el impulso de la familia Flórez que, como propietaria de Bodegas Asturianas, pretendía superar así la gran competencia local que existía con Industrias Cima. 


La fabricación de cerveza nacía pues de un intento de diversificación en lo que era su (hasta entonces exclusiva) producción de sidra champagne bajo la marca Princesa de Asturias. 

Cartel de la sidra champagne Princesa de Asturias

Casi sesenta personas trabajaban en la elaboración de cerveza de El Águila Negra en una fábrica muy moderna para entonces, con los últimos adelantos tecnológicos de aquel tiempo. Barriles y cajas de botellas no tardaron en alcanzar el reclamo del mercado. ¡Quién viera ahora salir cargados de Colloto a aquellos coches de caballos o a los vagones de ferrocarril!

Trabajadores de El Águila Negra al comienzo del siglo XX ("Colloto en El Recuerdo", SOCOFE 2002)

¿Quién imaginaría entonces que 121 años después recordaríamos aquel 29 de marzo con tanta nostalgia? ¿Y quién imaginaría que este tiempo intermedio acarrearía tantos cambios? 

Evolución del edificio a lo largo de estos 121 años

miércoles, 23 de diciembre de 2020

Aquella Navidad de 1968

Bajo el eslogan de "Ponga a estas Fiestas un sabor especial" se anunciaba El Águila Negra en diciembre de 1968.


Algo estaba empezando a cambiar en España y la publicidad lo demostraba...

Liberadas de los obstáculos impuestos para su libre mercado, las cerveceras tenían más facilidades para ampliar sus territorios de ventas, pero también empezaban a competir con muchas más marcas de fuera... y, aunque no había aún tanta variedad en cervezas de importación como antes de la Guerra Civil, la diferencia con respecto a los 30 años anteriores ya parecía notable.


El Águila Negra lanzaba en este anuncio un claro mensaje de "modernidad", con un muñeco de Enguix ataviado para la ocasión a lo Papá Noel en los colores que tan de moda había puesto la americana CocaCola y con un nuevo formato de botellín para una nueva receta. La variedad "Especial Colloto", que venía con un novedoso diseño de serigrafía, era una clara apuesta por resaltar la identidad local con los orígenes de la marca.

miércoles, 12 de agosto de 2020

FIDMA... Aquellos maravillosos años

Pocos asturianos no habrán acudido a alguna de las 63 ediciones que ya lleva la Feria Internacional de Muestras de Asturias (FIDMA). De hecho, muchos pasarían por allí estos días de no haber este año una pandemia mundial limitando la celebración de eventos multitudinarios.

Publicidad de El Águila Negra para anunciar su stand en la Feria de Muestras de Asturias en 1966. El Comercio

Concebida para ser el "escaparate de Asturias", tal y como la definía Luis Adaro (de quién lleva su nombre el recinto donde últimamente se celebra), sirvió durante años para promocionar a gran parte del grueso fabril y comercial de la región. Si bien en los últimos tiempos se escucha en el sentir popular que la FIDMA cada vez va a menos, lamentablemente esto no deja de ser un reflejo del panorama económico asturiano... un panorama que deseo profundamente que podamos remontar entre todos.

Stand de La Estrella de Gijón en la Feria de Muestras de Asturias en 1969. El Comercio

Lejos de hacer balance sobre la situación que atraviesa Asturias, y el país en general, me gustaría recordar con estas imágenes cómo eran "aquellos maravillosos años" en "la feria", cuando El Águila Negra y La Estrella de Gijón tenían su propio stand y obsequiaban con paquetes de cerillas, palillos y demás productos publicitarios a quienes se tomasen un botellín en su expositor.

Stand de Cervezas El Águila Negra en la Feria de Muestras de Asturias en 1968. El Comercio

En la hemeroteca de los anos 60 del siglo pasado podemos leer sobre las caravanas que recorrían desde junio diferentes pueblos y villas de la provincia para promocionar la Feria de Muestras de Asturias, regalando degustaciones y merchandising a cuantos curiosos se acercaban, triunfando de forma especial las cervezas asturianas. Éxito que ya presagiaba la gran afluencia que luego en agosto se alcanzaría en los expositores de Gijón.


¿Quién no fue alguna vez a la Feria de Muestras y volvió a casa "cargado" de publicidad y regalos?

miércoles, 8 de abril de 2020

Cerveza, medicina divina

Anuncio de El Águila Negra en septiembre de 1904, donde se recomendaba para personas sanas y enfermas de todas las edades así como para amas de cría

Fue Paracelso, alquimista suizo considerado como el padre de la toxicología, el que definió a la cerveza como "medicina divina contra la enfermedad". Lo dijo en el siglo XVI pero actualmente está demostrado que su consumo moderado estimula el sistema inmunitario, protege el corazón y disminuye el riesgo de sufrir diabetes.

Beneficios de la cerveza. Fuente: lifeder.com

En la Edad Media la cerveza sustituyó al agua contaminada, salvando muchísimas vidas amenazadas por la peste y otras epidemias. Pero, sin necesidad de remontarnos tan atrás en el tiempo, es fácil encontrar variados ejemplos de los beneficios medicinales de esta bebida.

Publicidad de las variedades de La Estrella de Gijón a finales del siglo XIX anunciando que la medicina las recomendaba por tónicas e inmejorables 

Nuestros abuelos sabían que la cura casera a un resfriado pasaba por tomarse una cerveza caliente con miel, sudar y dormir para, al día siguiente, encontrarse mucho mejor. Y, para nuestros bisabuelos, la cerveza era el mejor remedio para las molestias estomacales.

Anuncio de la cerveza que comercializaba Calixto Alvargonzález en Gijón en 1889

Las condiciones y los avances higiénico-sanitarios actuales aconsejan no consumir bebidas alcohólicas, con independencia de su graduación. Una recomendación que se torna en prohibición para los más pequeños, pero es que, hoy en día, en nuestro mundo desarrollado, los alimentos y bebidas suelen estar sometidos a toda suerte de controles sanitarios que garantizan su salubridad. Algo que hace más de un siglo no estaba siempre asegurado cuando se ingería agua, que podía estar contaminada de patógenos.  Este riesgo todavía sigue siendo una de las principales causas de contagio de enfermedades en las zonas más desfavorecidas del planeta.

Grabado de un monje cociendo agua para elaborar cerveza en la Abadía de Weinstephan

La amenaza siempre ha estado ahí. De pozos, ríos y estanques procedían gran parte de las enfermedades que han provocado pandemias a lo largo de la historia. Esta circunstancia hizo que, desde tiempos remotos, se extendiera una costumbre que ahora puede parecernos una aberración, pero que tiene su explicación médico sanitaria: dar de beber a los niños cerveza en lugar de agua.

Anuncio de El Águila Negra en 1906, recomendándola para convalecientes, personas débiles y niños

El poder reconstituyente de la cerveza la hacía una bebida recomendable para madres lactantes... algo que en nuestros tiempos también sería impensable. Era común también que las amas de cría acompañasen las comidas con una cerveza, relacionada con la mayor producción de leche.

Anuncio publicado en El Noroeste el 1 de mayo de 1905 (izquierda) y cartel francés de 1940 (derecha)

Por otra parte, la cerveza se prescribía desde hace siglos por su capacidad analgésica contra los dolores de cabeza. Un reciente estudio de la Universidad de Greenwich afirma que esta bebida resulta más efectiva que el paracetamol porque, a medida que el contenido de alcohol en sangre aumenta un 0.08%, el dolor dicen que se reduce en un 25%.

Publicidad de un suministrados de cerveza La Estrella de Gijón a finales del siglo XIX

Fuera de la propia publicidad también hay referencias a la condición saludable de la cerveza. Por ejemplo, coincidiendo con las cruentas epidemias de cólera morbo asiático que tuvieron lugar en Asturias en el siglo XIX y en las que murieron miles de personas (la más fuerte y mortífera fue la del año 1854), el doctor en medicina y cirugía, Ramón de Valle y Álvarez publicaba en 1854 una serie de Consejos al pueblo o doctrinas preservativas y curativas que deben ponerse en práctica en el cólera-morbo-asiático:

“Yo, por mi parte, creo que en ningún lugar se está como en casa, máxime en aquellos días que la epidemia hace estragos. Concluyo diciendo que en esta última medicación tengo mayor confianza. (…) Como coadyuvantes se pueden usar las bebidas diuréticas o que aumenten la cantidad de la orina, como la cerveza".

También en el Boletín Oficial de la Provincia de Oviedo del 23 de julio de 1866 se publicaban unas reglas higiénicas para las familias para la prevención del cólera morbo y curación de sus primeros síntomas, aconsejando:

“...no beber agua al menos hasta pasadas cuatro horas de haber comido; y aun así será bueno mezclarla con un poco de cerveza”.

viernes, 3 de abril de 2020

Banquetes con cerveza

Actualmente, ir a un banquete y encontrarse con copas para agua, vino y champagne (o sidra espumosa) es lo habitual. ¿En qué momento se perdió la costumbre de incluir cerveza en las bebidas de mesa habituales de este tipo de celebraciones? 

En mi búsqueda particular relacionada con  la historia de la cerveza en Asturias intento recopilar fotos antiguas para el recuerdo y, a menudo, encuentro que la cerveza rubia no faltaba en las bodas celebradas entre 1950 y 1960, que son los años de los que tengo imágenes.

Bebiendo cerveza El Águila Negra en una boda en 1958. Foto de José M. González Villanueva. Archivo de La Piedriquina

Sin embargo, retrocediendo unas décadas más atrás en el tiempo, se ve que, antes de la guerra civil, la cerveza de diferentes estilos tampoco faltaba en los banquetes de las clases altas.

Un ejemplo de ello lo podemos ver en esta foto que me pasaron hace un tiempo, cuya original se vendía en TODOCOLECCION.

Bebiendo La Estrella de Gijón en el banquete de La Unión Asturiana en 1935

Corresponde al banquete - homenaje que la Sociedad Anónima Minera "La Unión Asturiana" le hizo a Sergio Menéndez y Gerardo Barrio en 1935, en Veriña, y en que se sirvía la Cerveza B Especial de La Estrella de Gijón, como puede apreciarse en el detalle ampliado de la imagen.

Botella de la B Especial de La Estrella de Gijón

En aquella mesa de 1935, además de esta cerveza negra, se sirvió agua, gaseosa de sifón y vino tinto. 

Ampliando la fotografía es posible comparar la etiqueta de la foto con la del cartel publicitario con el que se anunciaba en aquella época. El autor del anuncio del bogavante con la cerveza era el famoso dibujante inglés John Gilroy, popularmente conocido por su serie de animales para la marca Guinness.

Carteles de Gilroy expuestos en la Guinness Storehouse

De hecho, este cartel, concebido originalmente para anunciar la stout de La Estrella de Gijón, acabó siendo luego adaptado para publicitar a la cerveza irlandesa con el eslogan de "Lobsters love Guinness". Los de Dublín sí que conocen su historia y, si visitáis la Guinness Storehouse, veréis que indican que el original fue para la cervecera de Gijón... o, al menos, así lo hacían en 2012, cuando tuve la oportunidad de estar en su museo.

No penséis que este caso fue una excepción... La hemeroteca nos muestra muchos anuncios de "cervezas de mesa" todavía anteriores. A modo de ejemplo, a continuación os muestro éstos. 

El primero anunciaba las variedades fabricadas por La Estrella de Gijón en 1920 y en él aparece, encabezando la lista, la Bock como cerveza para mesa. 

Publicidad de La Estrella de Gijón en 1920

El segundo es de 1903 y corresponde a la publicidad con la que también se anunciaba  la Bock de La Estrella de Gijón como cerveza para mesa en Málaga.

Publicidad de La Estrella de Gijón en 1903

El riesgo de no conocer nuestro pasado es que lleguemos a creer que ahora "inventamos una nueva moda" con esto de las cervezas.

sábado, 28 de marzo de 2020

Tal día como hoy, hace 120 años...

... nacía El Águila Negra, la fábrica de cervezas de Colloto.


El 29 de marzo de 1900, por iniciativa de la familia Flórez,  se convertiría en cervecera a la compañía de Bodegas Asturianas, productores de la marca de sidra champagne "Princesa de Asturias". Esta estrategia fue consecuencia de la necesidad de diversificación, propiciada por la fuerte competencia que existía entonces con Industrias Cima, empresa sidrería ubicada también en Colloto


Durante unos años los Flórez fabricaron ambas bebidas pero luego las cervezas de El Águila Negra alcanzaron tanto éxito en el mercado que finalmente acabaron centrandose solo en ella, dejando de lado la sidra.


No hubo otra marca y, probablemente, nunca la habrá, tan vinculada a Colloto como está... ¡La cerveza más querida y recordada por los asturianos!



viernes, 11 de octubre de 2019

Encierro en la catedral de Oviedo

El encierro de los trabajadores de Vesuvius en la catedral de Oviedo estos días me recuerda la lucha de los empleados de El Águila Negra para intentar impedir el cierre de la fábrica de Colloto. Esperamos de corazón que esta vez el final sea más feliz que en 1993. ¡Vaya desde aquí, todo nuestro apoyo! #vesuviusnosecierra


El 11 de marzo de 1993, tal y como se recogía un día después en El Comercio, 46 trabajadores de la fábrica de cerveza El Águila Negra de Colloto iniciaban su encierro en la catedral de Oviedo. 


El encierro pretendía presionar a la Administración regional para que arbitrase medidas en busca de la viabilidad de algún proyecto empresarial que posibilitase la continuidad laboral de los trabajadores de la fábrica de cervezas. 


El Águila Negra se encontraba entonces en proceso de quiebra, después de que el último equipo que se había hecho con la empresa en noviembre de 1991, liderado por José María Ruiz Mateos, presentase suspensión de pagos. 


Desde la década de 1980 la fábrica necesitaba grandes inversiones en sus instalaciones para seguir siendo una marca de vanguardia en el sector cervecero y necesitaba mantener las buenas condiciones salariales de la plantilla y hacer frente a las agresivas campañas comerciales que otras marcas, como Estrella de Galicia o Mahou, ofrecían a los hosteleros asturianos, donde hasta entonces siempre había dominado sin problemas la cerveza de Colloto. Para conseguir cuadrar esas cifras, la fábrica inició la venta de acciones y antes de Ruiz Mateos, otros grupos empresariales intentaron la compra de la cervecera de Colloto. Y no le faltaron pretendientes porque era una marca enviadiada por sus competidores. Uno de los que lo intentaron fue Cervezas San Miguel, pero las negociaciones no llegaron a término.


Los trabajadores de El Águila Negra encerrados hace 26 años en la catedral le echaban en cara a la Administración regional el no haber apoyado el proyecto presentado entonces por el empresario asturiano Rodolfo Cachero para relanzar la actividad de la fábrica como "Águila de Asturias", proyecto que éste  abandonó por no llegar a acuerdo con el Banco Exterior de España sobre el precio a pagar por los terrenos de la factoría sobre los que pesaba la hipoteca. 


Hubo varias campañas de recogidas de firmas, concentraciones multitudinarias y marchas de apoyo, pero los créditos y avales solicitados al gobierno asturiano para favorecer la compra de los terrenos por grupos privados nunca llegaron. 


El 18 de abril de 1993 se llegaron a concentrar en la plaza de la catedral de Oviedo más de medio millar de personas apoyando a El Águila Negra.


El 20 de junio de 1993 los 25 trabajadores de El Águila Negra que todavía mantenían el encierro en la catedral desde más de tres meses, lo abandonaron para continuar la lucha desde fuera. 


Lamentablemente no consiguieron su objetivo pero, como comentaba uno de ellos ayer a la página de Facebook de "Tres milenios de cerveza asturiana": no arreglamos nada pero nos queda la satisfacción de haberlo intentado y los recuerdos de los compañeros, en especial los que ya no están entre nosotros". 

lunes, 15 de julio de 2019

De Leipzig a Colloto: Kurt Bauer

Hacía mucho que no compartía una nueva entrada en el blog. En los últimos meses he tenido varios viajes de trabajo y poco tiempo libre. Uno de esos viajes fue a Leipzig, la ciudad alemana que tantas veces aparece en la historia de la cerveza asturiana... 

Localización de Leipzig en el mapa de Alemania

En Leipzig aprendió Ramiro Pérez del Río a hacer la cerveza Gose que luego fabricaría en Luarca, en el primer cuarto del siglo XX, y allí nació y se formó Kurt Bauer, uno de los más importantes maestros cerveceros que tuvo El Águila Negra en Colloto.

Recorte de la entrevista a Kurt Bauer publicada en El Comercio el 2 de mayo de 1958

En la historia de la cerveza El Águila Negra tuvieron un papel importante tanto Kurt Bauer, apodado "el alemán", como su hijo Maxi, que también trabajó en la fábrica. Son muchas las personas que mencionan sus nombres cuando se habla de esta empresa.

Skyline  de los iconos más representativos de Leipzig

Aprovechando que hacía unos meses ya había encontrado en la hemeroteca la entrevista que le habían hecho a Kurt Bauer en 1958 y, teniendo en cuenta que apenas aparecía información sobre esta figura en los medios, el hecho de estar en Leipzig me pareció un buen momento para dedicarle esta entrada. Espero que os guste y que sirva de homenaje a este hombre, sin el que la historia de El Águila Negra no habría sido la que fue.

Logo de El Águila Negra en 1958, año de esta entrevista a Kurt Bauer

La entrevista que se transcribe literalmente a continuación fue publicada el 2 de mayo de 1958 en el diario asturiano El Comercio y el 21 de mayo de 1958 en el diario zamorano Imperio, con diferentes fotografías como único cambio.

DE LEIPZIG A COLLOTO. Un alemán que lleva veintisiete años fabricando cerveza para los españoles.

Cuaja la primavera en este Colloto que es todo campo, feliz aldeanía, sobre las copas leves y temblorosas de los árboles. Allá en la proa del monte Naranco, que parece avanzar hacia la llamada de Siero, quedan unas nubes bajas, medio huidas en la mancha oscura de los pinos. Suena ronca, apresurada, la sirena de una locomotora del "tren de Infiesto", que así llaman al ferrocarril de Santander los viejos y los niños. La voz de la máquina de vapor se mete, a oído abierto, por las naves y estancos de la Fábrica de Colloto. No hace falta decir más. La fábrica, en el pueblo, es la de cerveza. 

Vista de Colloto, con su fábrica de cerveza, hacia 1967

Nosotros charlamos ahora con un hombre de ojos grises, de manos seguras, seco en carnes. En sus gestos hay un habitual tono cordial, bondadoso, comprensivo. Kurt Bauer, técnico en cervezas, llegó aquí en un tiempo que a él se le antoja remoto: en el año 1931. Exactamente, el 16 de febrero.

- Hace veintisiete años-concreta Bauer-. Vine desde Leipzig, en la Sajonia. Había que cambiar de aires. Antes estuve en Colombia, también en una factoría cervecera.

- ¿Siempre se dedicó a esta especialidad?-preguntamos. 

- Oh, sí, sí, siempre. Aprendí el oficio en Leipzig cuando tenía menos de 20 años de edad.

Y Bauer apoya un brazo en la cocedora más cercana y, distraídamente, acaricia con la mano el cobre reluciente, tibio al calor de la cocción. Bauer se calla. Tira de él, en ese instante, la tierra, los morates color ceniza de la alta Sajonia, los ríos que son como tremendos tajos de plata, los valles de un verde claro, clarísimo y puro. La nostalgia y la técnica juegan entre el corazón y el cerebro.

Recorte de la entrevista a Kurt Bauer publicada en Imperio el 21 de mayo de 1958

- Oiga, Bauer: ¿la cerveza es tan buena como dicen?

El alemán se ríe y asiente:

- La cerveza nunca mata. Por el contrario, da salud. En mi tierra, la gente bebe mucha cerveza y, ya ve, allí hay longevidad, fortaleza y ancianos a montones.

Anuncio de El Águila Negra publicado en el Diario de Burgos el 14 de septiembre de 1904

Uno recuerda una frase del francés Pasteur: "La cerveza constituye un apoyo precioso a la alimentación racional e higiénica". Se la repetimos a Bauer y éste agrega:

- En Alemania, en todas las fábricas de cerveza tienen médicos en sus laboratorios. Yo he leído numerosos informes y, en cualquiera de ellos, se decían nuevas e interesantes ventajas de tipo higiénico. La cerveza, lo sabemos los alemanes por experiencia, limpia la sangre, estimula la acción gástrica y tranquiliza el sistema nervioso. Beba cerveza y no se preocupe, hombre.

Anuncio de El Águila Negra publicado entre 1958 y 1965

Bauer recorre a grandes pasos el departamento de cocción. Nuevo, totalmente nuevo. La instalación fue hecha por la firma Ziemann GmbH, de Ludwigsburg. 

- Gracias a este nuevo montaje -indica Bauer- seremos capaces de mantener el nivel adecuado de ventas.

Bauer entre dos camiones de la fábrica 

- ¿Qué diferencia sustancial existe entre la factoría de ayer y la de hoy?- decimos.

- Muy honda. Superamos la producción y mejoramos, a la vez, la calidad de las cervezas. Y todo ello a merced de tres cosas: al nuevo sistema de cocción, a la capacidad de las bodegas y permanencia del líquido en ellas y a los trenes de lavado, llenado y cierre, que nos aseguran una capacidad de 16000 botellas por hora. Una de las mayores de España... y de Europa, si me apura, amigo.

Diagrama del proceso de fabricación de cerveza de El Águila Negra. Foto de Luciano Rodríguez

Bauer nos lleva al departamento de pasteurización. En una pared se lee: Sander y Hansen, Copenhague. Continuamos. Pasamos por los depósitos de decantación o fermentación. Espuma de un gris perla. Espuma casi ocre desbordándose de los tanques.

Fábrica de El Águila Negra hacia 1960. Archivo personal

- Vamos a las bodegas- dice Bauer.

Por el camino, Kurt nos habla de Colloto, de sus vecinos, de la vida apacible que aquí encontró. 

- Bueno, la verdad, me casé al poco de llegar, en el año 1933. 

Y Kurt Bauer torna a su risa tierna y fresca.

- Tengo- agrega- tres hijos. Trabajan, que es lo interesante.

Estamos en las bodegas, de tanques de acero vitrificado. El frío muerde en la piel. Muy pocos grados sobre cero en el ambiente. En el frontal de los enormes depósitos canta su fabril victoria una marca alemana: Scwimer Einsenwerk. Por encima cruzan la instalación gordos tubos cubiertos de hielo. Huele a mojado campo de heno, a grato paisaje de bosque mientras millón y medio de litros se enfrían en las bodegas.

Salimos a la luz del día. El cielo azul y, hacia Mieres, el barroquismo de unas nubes en revoltijo. En el muelle de expediciones aparecen unos cuantos camiones. Sale, lentamente, un Pegaso de Chantada. Cargan cajas y botellas un G.M.C. de La Coruña, un Aclo de León, un Lancia de Zamora y un Man de Orense.

Camiones de El Águila Negra delante de la fábrica. Foto cedida por Manuel Alonso

Kurt Bauer nos mete en el tren de lavado, llenado y cierre. La Holstein y Kappert, de Dortmund, ha hecho un buen trabajo. 

- Así podemos despachar millares de botellas en un día. ¿Cómo beberá la gente tanta cerveza? - dice, casi en un monólogo, Kurt Bauer.

El eslogan de ORO Y ESPUMA PARA SU DELEITE se convierte en una realidad palpable, inmediata. Mientras los camiones cargan en el muelle interior de la factoría, diez o doce vagones del ferrocarril de "Los Económicos" reciben barriles y cajas con destino a las estaciones de toda España.

Caja de cervezas del Águila Negra. Foto de Raúl Palacio

Kurt Bauer define la operación de El Águila Negra: 

- La modernización total de la fábrica, realizada con la más nueva y completa maquinaria alemana nos coloca a la altura de las mejores instalaciones cerveceras de Europa. Se lo digo yo, que he visto como se trata a la cerveza en Munich, en Leipzig, en Dresden.

Sala de lavado, llenado y pasteurización de El Águila Negra. Archivo personal

Hay una tensión uniforme y eficaz en el ritmo de fabricación de la factoría. Los hombres se mueven, en su humano perfil, atentos a la máquina, compleja y sencilla a la vez. 

Kurt Bauer nos ofrece cerveza en jarras. Brindamos al estilo germano, como podían hacerlo unos estudiantes en Nuremberg, la de las fuentes ortegulanas, unos soldados acantonados en un cuartel de las cercanías del Paseo de Los Tilos o unos campesinos de la Baviera bucólica y sonora.

Colección de jarras de cerveza El Águila Negra. Foto de J.L. Prieto

Al otro lado, en pie de producción, trabajan a pleno rendimiento las cocedoras de cobre, las máquinas de pasteurización, los trenes de lavado y cierre. Y, abajo, en las bodegas, cobra vida esa cerveza que cierra contra la sed y pone un hilo de espuma en los labios rojos de una muchacha.

Cartel publicitario de 1955. Foto de Alfonso Fanjul