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miércoles, 23 de diciembre de 2020

Aquella Navidad de 1968

Bajo el eslogan de "Ponga a estas Fiestas un sabor especial" se anunciaba El Águila Negra en diciembre de 1968.


Algo estaba empezando a cambiar en España y la publicidad lo demostraba...

Liberadas de los obstáculos impuestos para su libre mercado, las cerveceras tenían más facilidades para ampliar sus territorios de ventas, pero también empezaban a competir con muchas más marcas de fuera... y, aunque no había aún tanta variedad en cervezas de importación como antes de la Guerra Civil, la diferencia con respecto a los 30 años anteriores ya parecía notable.


El Águila Negra lanzaba en este anuncio un claro mensaje de "modernidad", con un muñeco de Enguix ataviado para la ocasión a lo Papá Noel en los colores que tan de moda había puesto la americana CocaCola y con un nuevo formato de botellín para una nueva receta. La variedad "Especial Colloto", que venía con un novedoso diseño de serigrafía, era una clara apuesta por resaltar la identidad local con los orígenes de la marca.

jueves, 10 de diciembre de 2020

La cerveza avilesina del siglo XIX

Entre febrero de 1865 y septiembre de 1866 iniciaron su producción nada menos que siete fábricas de cerveza en Asturias y dos de ellas estaban en Avilés pero... ¡qué poca gente lo sabe!


Una de esas fábricas era la de Manuel Ovies y la otra pertenecía a Villamil y Villa de Rey.


La publicidad de la época nos ilustra con el estilo de cerveza que hacían y también con el hecho de que la comercializaban tanto por arrobas como embotellada. 


Entonces esta bebida todavía era un producto caro. Medio litro venía a costar cerca de 10 reales, pero parece que, aún así, su consumo a nivel local no era pequeño. 

Con escasamente 8000 almas, el Avilés de aquella época ya contaba con 15 cervecerías registradas como tal y, en contraste, solo había una sidrería y unas pocas tabernas... ¡Llegó a ser la localidad de la provincia con más cervecerías anunciadas en el último cuarto del siglo XIX!


Este factor, sumado a la facilidad para el movimiento de mercancías que propiciaba la ría, explicaría que la producción de cerveza en la Villa del Adelantado no fuese algo anecdótico. De hecho, dos décadas después de los inicios de Manuel Ovies o de Villamil y Villa de Rey, aún se seguiría elaborando... Y así lo hizo al menos hasta 1888, cuando, según el "Anuario del comercio, la industria y la magistratura": esta población poseía "fábricas de calderas, de cristales, de licores, de CERVEZAS, de tejidos y de fundición de cobre".

domingo, 8 de noviembre de 2020

Gratis al fútbol con cerveza Auseva

En 1970 la cerveza Auseva te llevaba gratis al fútbol a ver los partidos del Sporting de Gijón por medio de diferentes concursos. 


Uno de ellos consistía en reconocerse en una foto multitudinaria publicada en el periódico. Esa campaña se titulaba "¿Es usted?" y bastaba con ponerse en contacto con la fábrica de La Estrella de Gijón si resultabas ser la persona reconocida en la parte marcada de la imagen. 


¡Este concurso causaba gran espectación!

"Nuevamente la prestigiosa firma La Estrella de Gijón ha llevado un importante premio a las gradas de El Molinón. El PREMIO CERVEZA AUSEVA está siendo seguido con vivas muestras de interés por parte de los incondicionales del Sporting. Cerveza Auseva es un producto que ha llegado y se ha impuesto por su calidad entre los buenos degustadores de cerveza. Para celebrar esta grata nueva, La Estrella de Gijón dispuso estos premios que se diatribuyen a través de una fotografía obtenida por Vegafer, en la cual, como ustedes saben, se pone, siempre sobre el negativo, un circulo al aficionado afortunado. 
¿Es usted el afortunado de la presente semana? Si es así, pongase en contacto con La Estrella de Gijón, llamando al teléfono 35-11-04, donde se le indicará el día de la semana destinado a la entrega del premio.
Al igual que el Sporting, Cerveza Auseva marcha en vanguardia. Es así, no solo por el interés que ha despertado este singular concurso, con ser mucho, si no porque la estupenda elaborada bebida se ganó con todo merecimiento un lugar preponderante a la hora de elegir una buena cerveza.
SI USTED NO RESULTÓ AFORTUNADO EN ESTA OCASIÓN, NO OLVIDE QUE EN LA PRÓXIMA EDICIÓN EL PREMIO PUEDE SER PARA USTED. TODO PORQUE CERVEZA AUSEVA DISTRIBUIRÁ NUEVOS PREMIOS EN LAS GRADAS DE EL MOLINÓN".


Pero, sin duda, la más original de las campañas fue la del ranking en beber Auseva. Unos días antes del partido, si resultabas ser la persona que esa semana habías bebido más Ausevas, según los registros de los bares y cervecerías adheridos al concurso, ganabas una entrada para el partido en El Molinón.


Auseva fue una de las variedades que fabricó La Estrella de Gijón en su última década, en las instalaciones de Santolaya, entre los barrios de La Calzada y El Natahoyo... Una cerveza especial ligeramente lupulada que dejó de producirse en 1974, debido al cierre de la cervecera de Suardiaz y Compañía.



domingo, 17 de marzo de 2019

Letreros de El Águila Negra

 Letrero de cervezas El Águila Negra del Bar Paredes de Luarca. Foto cedida por Dan García García

Qué pocos letreros de cervezas El Águila Negra quedan ya y qué importante sería conservarlos e inventariar los que en su día hubo... Eso es, al menos, lo que intento desde que empecé a recabar datos sobre la historia de esta bebida en Asturias.

Letrero en el Bar Feliciano de Premoño, Les Regueres. Foto de 1990 cedida por Feliciano Suárez.

En la página de Facebook de Tres milenios de cerveza asturiana cada vez tenemos más fotos recogidas sobre estos testigos del pasado cervecero astur y, aunque la mayoría corresponden a bares ya desaparecidos, todavía recibo mensajes de muchos que aún pueden verse por ahí.

Letrero de Casa Amante en Negreira, A Coruña, en 2017. Foto de Jesús Quiroga Huerres

No imagináis la ilusión que produce el haber despertado tanto interés en la gente para fijarse en ellos, como prueba la gran colaboración que está habiendo para recopilar y enviar las fotos para el álbum. 

Letrero que todavía puede verse en el Bar Guaiba de Avilés. Foto de Ángela Pérez Alba.

Y es que, si bien la fábrica de El Águila Negra cerró en 1992, todavía quedan bastantes letreros supervivientes por aquellos bares que antaño anunciaban. Inconfundibles y reconocibles incluso por los jóvenes que no llegaron a probar esta marca de cerveza asturiana, su bávaro regordete sobre fondo amarillo no pasa desapercibido.

Letrero que todavía puede verse en el Bar Peñas Azules de Oviedo. Foto de Alberto Izquierdo Ruiz.

Pero el tiempo juega en contra y cada vez resisten menos... Yo misma lamento no haber empezado antes esta tarea y haber podido fotografiar algunos de los que a diario veía al pasar y que, ahora, ya han desaparecido. Recuerdo, por ejemplo, uno en Los Campos (Corvera) que aguantó hasta 2017.

Letrero de El Águila Negra en el Bar Matute de Llanes. Foto de Diego Rodríguez González.

Ojalá el inventario siga creciendo y juntos podamos inmortalizar para siempre esta parte de nuestra historia industrial...

Letrero del Bar El Muelle, de Luanco, un día de temporal. Foto cedida por Francisco Garcia Heres

¡Echadle un vistazo al álbum y avisad si sabeis de alguno más!

Letrero del Bar El Moderno, de Infiesto. Foto de Amelia Martínez Casanueva

sábado, 9 de febrero de 2019

Las mariposas de Ernesto Bachmaier

El pasado 9 de diciembre conocí en persona, con gran emoción, a Greta y a Carlos Bachmaier, biznietos de Ernesto Bachmaier, uno de los socios fundadores de La Estrella de Gijón, la gran fábrica de cervezas de El Natahoyo.


Ernesto Bachmaier fundó la empresa cervecera en 1893 como Sociedad Comandiataria, "Suardiaz, Bachmaier y Compañía", con Manuel y Antonio Suardiaz y con Florencio Rodríguez y trabajó en ella como Director y Maestro Cervecero hasta su fallecimiento en 1944.

Por edad, ni Greta ni Carlos conocieron a su bisabuelo pero Greta sí conoció la fábrica y el que fue el despacho de Ernesto, que recuerda por sus paredes de madera y, sobre todo, por el gran cuadro de mariposas disecadas que presidía aquella estancia y que, siendo tan niña, despertó especialmente su atención.

Mientras Greta compartía conmigo sus recuerdos y mi mente intentaba grabar todo lo que ella contaba, consciente del privilegio que suponía poder escuchar aquel relato que nos trasladaba a todos a otra época en la fábrica desaparecida, vino a mi memoria el nombre de una de las recetas más populares de La Estrella de Gijón: la Cerveza BB, más conocida como "Mariposa", en cuya etiqueta aparecía dibujada una de aquéllas que tanto le gustaban a Ernesto Bachmaier.



Para mi fue una gran sorpresa conocer la existencia de aquel cuadro y para Carlos y Greta creo que lo fue el descubrir el nombre de esta cerveza y ver que la correspondiente etiqueta llevaba el dibujo de una mariposa igual que las del despacho de su antepasado...

No sé si alguna vez llegaremos a saber por qué Bachmaier le puso el nombre de Mariposa a esta cerveza, pero estoy convencida de que no fue casualidad que la llamase así. Aquel cuadro en su despacho, el lugar donde más horas pasaba, habrá desaparecido pero aún vive en la memoria de Greta... Y aquel 9 de diciembre, por unos instantes, nuestras mentes lo visualizaron.

viernes, 1 de febrero de 2019

La cerveza de Luarca desde 1917 hasta 1921

Texto publicado originalmente en el blog divulgativo de los Cursos de Especialización en elaboración de Cerveza Artesana y Microcervecería de la Universidad de Alicante:

 https://www.especialistaencerveza.com/cuando-asturias-se-elaboraba-gose/


Ubicación de la localidad asturiana de Luarca

En el municipio asturiano de Valdés, a unos 95 km de Oviedo, se encuentra Luarca, una preciosa localidad marinera. La popularmente conocida como la Villa Blanca de la Costa Verde es famosa por sus casas de indianos y su vistoso cementerio, por su historia económica y mercantil ligada a la mar, o por haber sido la cuna del Premio Nobel Severo Ochoa. Lo que no todo el mundo sabe es que en Luarca existió, en el primer cuarto del siglo XX, una fábrica de cerveza que elaboraba el estilo Gose.

Publicidad actual de cerveza Gose de la marca Ritterguts inspirada en los carteles de principios siglo XX [Monaco, 2015]

Este peculiar estilo de cerveza, elaborado normalmente con trigo, malta de cebada, cilantro y un toque salado, es una de las pocas excepciones alemanas a la Ley de la Pureza dictada por Guillermo IV de Baviera en 1516, que sólo permitía utilizar como ingredientes de esta bebida: agua, cebada y lúpulo [Unger, 2007].

Retrato de Guillermo IV de Baviera publicado en Wikipedia

El ligero toque salado de estas cervezas, originarias de la ciudad alemana de Goslar, se conseguía tradicionalmente gracias a las aguas de los acuíferos salinos del río Gose. Con el paso del tiempo, su popularidad se fue extendiendo a otras localidades cercanas y, de forma especial, a Leipzig que, desde 1738, ya contaba con licencia oficial para producir las Leipziger Gose. De hecho, fue tal el éxito de esta variedad de cerveza en Leipzig a la par que disminuían sus ventas en Goslar que, en 1826, se decidió abolir la elaboración del estilo en su población natal, convirtiéndose en el estilo local de Leipzig [Jackson, 2000].

Ubicación de la localidad de Leipzig

Debido a su reconocimiento como estilo histórico en la actualización de la Guía de Estilos de 2015 del BJCP (Beer Judge Certification Program), la popularidad de las Gose está aumentando y su elaboración se está extendiendo más allá de las fronteras germanas pero, hasta el momento, a pesar de tener más de mil años de antigüedad, solo se había elaborado fuera de Alemania en contadas ocasiones. Y una de dichas ocasiones tuvo lugar en Asturias hace 100 años...



Si la tradición cervecera de Asturias es, para muchos, una gran desconocida, a pesar de los tres milenios de historia contrastada que tiene dicha bebida en la región [Prieto, 2013], el detalle de los estilos elaborados localmente a lo largo del tiempo en las antiguas fábricas es una incógnita todavía mayor. Lo que sí sabemos es que las cervezas asturianas preindustriales eran de alta fermentación, elaboradas y guardadas a temperatura ambiente y que se caracterizaban por su sabor fuerte, su tonalidad turbia y su corto periodo de conservación.

Boletín Oficial de la Propiedad Industrial, 30 de junio de 1918

En el caso de La Corona, la fábrica de Luarca que produjo cervezas Gose desde 1917 hasta 1921, la variedad elaborada se ha podido documentar gracias a las notas publicadas en la prensa de la época y al Archivo de la Propiedad Industrial. De éste último también se ha podido obtener la copia del registro de la marca, un año después de su solicitud, a nombre de Ramiro Pérez del Río Palicio.

Edificio de la fábrica e imprenta de Ramiro P. del Río en un antiguo dibujo publicitario 

La fábrica de Ramiro P. del Río estaba situada en el Barrio Nuevo (zona que entonces se llamaba Bosque de la Vega del Campo) y se ubicaba en uno de los edificios anexos a las instalaciones de la imprenta litográfica que había fundado su padre, Ramiro P. del Río García, en la segunda mitad del siglo XIX y que, desde mayo de 1912, dirigía con él, en régimen de sociedad regular colectiva, bajo la razón social “Ramiro P. del Río e Hijo” [Crabiffosse y Rodríguez, 1990].

Ubicación de la fábrica de Ramiro P. del Río sobre foto actual de Google Maps 

La de Ramiro P. del Río e Hijo fue una de las más importantes imprentas y litografías asturianas, de cuyas planchas salieron publicaciones como El Faro de Luarca, Álbum Anunciador, El Noticiero Reguerano, o La Voz de Luarca, entre otras, así como los carteles publicitarios y los envoltorios de una gran parte de los productos elaborados por la industria alimentaria asturiana de la época.

Edificio de la fábrica e imprenta en un antiguo dibujo publicitario (izda.) y en una foto actual (dcha.)

La prosperidad del negocio y el interés en que su hijo siguiese su estela profesional, propiciaron que Ramiro P. del Río García le enviase a Alemania para que profundizase en el campo de la litografía, realizando prácticas profesionales en Leipzig, hacía donde partió el 12 de octubre de 1905, cuando contaba con 17 años [Voluntad, 12 de abril de 1952].


La ciudad sajona de Leipzig no fue elegida como destino formativo por azar, sino que constituía entonces uno de los núcleos mundiales de la industria editorial, con centros especializados en técnicas de encuadernación, litografía y metalografía en relieve.

Maquinaria de imprenta expuesta en el Museo de las Artes Gráficas de Leipzig 

Además de aprovechar sus años de estancia en Leipzig para especializarse en las últimas técnicas gráficas, el carácter curioso de Ramiro hizo que también se interesase por el estilo local de cerveza se elaboraba entonces: Leipziger Gose. Recién estrenado el siglo XX, existían en Leipzig más de ochenta establecimientos con licencia para producir este estilo por fermentación espontánea [Jackson, 2000].

Etiqueta de la Gose que me bebí en honor a Ramiro cuando visité Leipzig en noviembre de 2017

En la época en la que Ramiro estuvo en Leipzig, este tipo de cerveza de fermentación alta tenía tanta aceptación en la ciudad que las nuevas tabernas especializadas, llamadas Gosenschänken, tenían que apuntarse a una lista de espera antes de poder ser abastecidas. Curiosamente, las Gose no fermentaban en las propias fábricas, si no que eran almacenadas en barriles abiertos en las Gosenschänken donde se consumían y, en ellos, completaban su fermentación. También lo hacían envasadas en unas botellas de vidrio características, con bulbo grande y cuello largo, fabricadas especialmente para este fin. En estas botellas, la levadura de la cerveza se quedaba en el cuello, formando una especie de tapón biológico que permitía la preservación de la cerveza durante un corto periodo de tiempo.

Embotellando Gose en Ohne Bedenken a principios del siglo XX [Monaco, 2015]

Se cree que Ramiro aprendió a elaborar Gose en Leipzig y, a su regreso a Luarca, en 1917, inició las obras para instalar su propia cervecera [Asturias, 17 de noviembre de 1917]. Antes del 31 de diciembre de ese año ya consiguió producir 12 198 litros de la primera Göse asturiana [Archivo Histórico INE - Datos sobre movimientos y liquidaciones efectuadas en la industria alcoholera en 1917].

Noticia publicada en Asturias el 17 de noviembre de 1917 

Según los datos del Instituto Nacional de Estadística sobre los movimientos habidos y las liquidaciones efectuadas en la industria alcoholera, en el año de fundación de La Corona, existían en España 45 fábricas de cerveza, de las cuales, tres estaban en Asturias.

Distribución por provincias del número de fábricas españolas de cerveza en 1917
[Datos extraídos del Archivo Histórico del Instituto Nacional de Estadística]

Las tres fábricas asturianas eran: la, ya mencionada, de La Corona de Luarca (1917-1921), La Estrella de Gijón (1893-1974) y El Águila Negra de Colloto (1900-1992) [Prieto, 2013].


Los datos sobre movimientos y liquidaciones efectuadas en la industria alcoholera del Archivo Histórico del Instituto Nacional de Estadística no se conservan de todos los años pero, en 1918 sí consta la fabricación de 33073 litros por La Corona y que casi el 82% de ellos se vendieron para consumo local. ¿Pudo haber sido éste el primer brewpub de Asturias?

En Leipzig, las maltas utilizadas tradicionalmente para elaborar cerveza Gose eran trigo y malta Pilsner, en una proporción de 60:40, y así lo hacía también Ramiro P. del Río en Luarca. La Corona se abastecía de trigo local mientras que la malta Pilsner procedía de la región de Moravia (República Checa). Tal y como se publicaba en El Noroeste del 24 de mayo de 1918, la malta llegaba a Luarca desde el puerto de Gijón, al que, a su vez, entraba procedente de Barcelona.

Aviso publicado en El Noroeste, 24 de mayo de 1918

El año de 1921 es el último en el que la fábrica de Pérez del Río figura como cervecera en activo y, aunque no sea posible confirmar las causas concretas del cierre de La Corona, todo apunta a que, igual que en sus inicios, estuviese relacionado con la litografía familiar.

Malta Pilsner de Weyermann

Al disolverse la sociedad “Ramiro P. del Río e Hijo”, en 1920, Ramiro Padre se hizo cargo, en la división de los bienes, de todos los efectos destinados a encuadernación e imprenta, como exclusivo dueño de tales establecimientos, girando bajo el nombre de “Ramiro Pérez del Río”. Por su parte, Ramiro hijo tomó posesión de todos los efectos destinados a la litografía, actuando a partir de aquel momento como “R. P. del Río Palicio” [Crabiffosse y Rodríguez, 1990]. En concreto, parece claramente vinculante con el fin de la cervecera luarquesa el que se acordase un compromiso tácito entre ambos socios para impedir la instalación de otras industrias que pudieran entorpecer a las establecidas.

Factura de la Litografía de Ramiro P. del Río, con fecha del 2 de junio de 1920, que se vendió en todocoleccion.net

Si el origen de la Gose asturiana surgió gracias a aquella estancia en Leipzig, propiciada por la formación de Ramiro para la mejora de la imprenta de su padre, el cierre de La Corona parece forzado por la disolución de la empresa familiar, completando así el círculo de la historia… La historia de aquella época, cuando en Luarca se elaboraba Gose.

domingo, 25 de noviembre de 2018

Así era La Estrella de Gijón en 1899

En 1899, a los seis años de iniciar su actividad, La Estrella de Gijón se vio en la urgente necesidad de duplicar la producción para satisfacer la demanda tras el éxito alcanzado por sus cervezas.

Cartel de la Gran Fábrica de Cervezas de Suardíaz y Bachmaier de 1899
en el que se representan las medallas y galardones obtenidos hasta entonces

La marca de Suardíaz, Bachmaier y Cª acababa de obtener entonces la Medalla de Oro en la Exposición Regional de Gijón de 1899, un año después de haber ganado la Corona Cívica y Medalla de Oro en la Exposición Internacional del Progreso de Bruselas de 1898 y tres después de recibir la  Medalla de Oro y Cruz de Distinción en la Exposición Internacional de Londres de 1896. 


Tenía sus oficinas en la calle Corrida nº 56 pero la fábrica estaba en la zona de Santa Olaya, en el límite de los barrios de La Calzada y Natahoyo, próxima a la estación de ferrocarril del Norte y del puerto, de aquella todavía en construcción, de El Musel.

Publicidad y ubicación de La Estrella de Gijón sobre el plano de la Guía de Gijón de 1899

La Estrella de Gijón cupaba un solar de 15000 m2, de los cuales 5000 m2 eran jardines, con restaurante incluido, en el que se organizaban diversos eventos los domingos de verano.

Grabado de los edificios y jardines de La Estrella de Gijón, publicado en "La Ilustración Asturiana" en 1904

La fábrica constaba de tres edificios, en los que, hacia 1899, trabajaban unos 70 obreros. El principal tenía dos pisos bajo el nivel del suelo y otros cuatro sobre él, y se destinaba al malteado. La germinación se llevaba a cabo en los pisos situados bajo el terreno, mientras que los superiores se dedicaban a la limpia y al almacenamiento de cebada, lúpulo y malta. Todos los pisos se encontraban comunicados por medio de montacargas y ascensores.

Interior de La Estrella de Gijón en 1899

A continuación del edificio principal, estaba el que albergaba la maquinaria, que era alemana en su mayoría. Disponía de generadores de vapor, con una superficie de caldeo de 400 m2, máquinas de hielo por compresión de amoniaco (dos destinadas a la refrigeración de las bodegas y otra a la producción de hielo), compresores de aire para envasar la cerveza, dinamos para abastecer el alumbrado y la potencia generatriz de varios electromotores, bombas de agua, cuadros eléctricos y acumuladores. 

Sección principal de la maquinaria (izqda.) y departamento mecánico de embotellado (dcha.) de la fábrica en 1899

El último de los bloques se destinaba a la cocción y allí estaban también las cubas de fermentación, refrigeradas en dos pisos subterráneos, y las bodegas, con capacidad para almacenar un millón y medio de litros de cerveza. 

Zona de cocción (izqda.) y grandes cubas de fermentación (dcha.) de La Estrella de Gijón en 1899

En 1899 la cerveza todavía se fermentaba en cubas o tinas abiertas. La capacidad de estas tinas solía ser de unos 3000 litros - 3500 litros. Posteriormente fueron sustituidas por balsas abiertas de fermentación y, a partir del primer tercio del siglo XX, comenzaron a utilizarse tanques cilindrocónicos cerrados.

Cubas de fermentación similares a las utilizadas por La Estrella de Gijón en 1899 que pueden verse en la visita a la antigua fábrica de Pilsner Urquell, en República Checa

En frente del edificio principal, se encontraban los almacenes de barriles y botellas, la carpintería, donde hacían sus propios toneles y las cajas de madera para las botellas, el taller de carros y las salas de embotellado.

Caja de madera con botellas de La Estrella de Gijón de la colección de Daniel Alonso Tarrodo

El suministro de agua lo proporcionaban tres bombas que la extraían de un pozo cavado en roca y revestido de albañilería, de 30 metros de profundidad. Como escribía Víctor Labrada en su libro "Curiosidades de un Gijón inolvidable” (Gijón, 1991), dicho pozo causaba gran admiración ya que, incluso, acudía gente con prismáticos para ver su fondo.

El pozo y el chalet de los Bachmaier, únicos elementos arquitectónicos que aún perviven de la fábrica, fotografiados el 10 de diciembre de 2018 por Carlos Bachmaier, biznieto del fundador de La Estrella de Gijón

Aquel lejano 1899, hace ya casi 120 años, la empresa de Suardíaz y Bachmaier se anunciaba en todos los medios como Gran Fábrica de Cervezas... ¡Y verdaderamente lo era!

Tal y como describía Patricio Aduriz en sus Viñetas Asturianas para El Comercio, un tercio de la cerveza que se elaboraba entonces en España se producía en La Estrella de Gijón.

Anuncio publicado en El Independiente, el 15 de febrero de 1908