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miércoles, 12 de agosto de 2020

FIDMA... Aquellos maravillosos años

Pocos asturianos no habrán acudido a alguna de las 63 ediciones que ya lleva la Feria Internacional de Muestras de Asturias (FIDMA). De hecho, muchos pasarían por allí estos días de no haber este año una pandemia mundial limitando la celebración de eventos multitudinarios.

Publicidad de El Águila Negra para anunciar su stand en la Feria de Muestras de Asturias en 1966. El Comercio

Concebida para ser el "escaparate de Asturias", tal y como la definía Luis Adaro (de quién lleva su nombre el recinto donde últimamente se celebra), sirvió durante años para promocionar a gran parte del grueso fabril y comercial de la región. Si bien en los últimos tiempos se escucha en el sentir popular que la FIDMA cada vez va a menos, lamentablemente esto no deja de ser un reflejo del panorama económico asturiano... un panorama que deseo profundamente que podamos remontar entre todos.

Stand de La Estrella de Gijón en la Feria de Muestras de Asturias en 1969. El Comercio

Lejos de hacer balance sobre la situación que atraviesa Asturias, y el país en general, me gustaría recordar con estas imágenes cómo eran "aquellos maravillosos años" en "la feria", cuando El Águila Negra y La Estrella de Gijón tenían su propio stand y obsequiaban con paquetes de cerillas, palillos y demás productos publicitarios a quienes se tomasen un botellín en su expositor.

Stand de Cervezas El Águila Negra en la Feria de Muestras de Asturias en 1968. El Comercio

En la hemeroteca de los anos 60 del siglo pasado podemos leer sobre las caravanas que recorrían desde junio diferentes pueblos y villas de la provincia para promocionar la Feria de Muestras de Asturias, regalando degustaciones y merchandising a cuantos curiosos se acercaban, triunfando de forma especial las cervezas asturianas. Éxito que ya presagiaba la gran afluencia que luego en agosto se alcanzaría en los expositores de Gijón.


¿Quién no fue alguna vez a la Feria de Muestras y volvió a casa "cargado" de publicidad y regalos?

miércoles, 8 de abril de 2020

Cerveza, medicina divina

Anuncio de El Águila Negra en septiembre de 1904, donde se recomendaba para personas sanas y enfermas de todas las edades así como para amas de cría

Fue Paracelso, alquimista suizo considerado como el padre de la toxicología, el que definió a la cerveza como "medicina divina contra la enfermedad". Lo dijo en el siglo XVI pero actualmente está demostrado que su consumo moderado estimula el sistema inmunitario, protege el corazón y disminuye el riesgo de sufrir diabetes.

Beneficios de la cerveza. Fuente: lifeder.com

En la Edad Media la cerveza sustituyó al agua contaminada, salvando muchísimas vidas amenazadas por la peste y otras epidemias. Pero, sin necesidad de remontarnos tan atrás en el tiempo, es fácil encontrar variados ejemplos de los beneficios medicinales de esta bebida.

Publicidad de las variedades de La Estrella de Gijón a finales del siglo XIX anunciando que la medicina las recomendaba por tónicas e inmejorables 

Nuestros abuelos sabían que la cura casera a un resfriado pasaba por tomarse una cerveza caliente con miel, sudar y dormir para, al día siguiente, encontrarse mucho mejor. Y, para nuestros bisabuelos, la cerveza era el mejor remedio para las molestias estomacales.

Anuncio de la cerveza que comercializaba Calixto Alvargonzález en Gijón en 1889

Las condiciones y los avances higiénico-sanitarios actuales aconsejan no consumir bebidas alcohólicas, con independencia de su graduación. Una recomendación que se torna en prohibición para los más pequeños, pero es que, hoy en día, en nuestro mundo desarrollado, los alimentos y bebidas suelen estar sometidos a toda suerte de controles sanitarios que garantizan su salubridad. Algo que hace más de un siglo no estaba siempre asegurado cuando se ingería agua, que podía estar contaminada de patógenos.  Este riesgo todavía sigue siendo una de las principales causas de contagio de enfermedades en las zonas más desfavorecidas del planeta.

Grabado de un monje cociendo agua para elaborar cerveza en la Abadía de Weinstephan

La amenaza siempre ha estado ahí. De pozos, ríos y estanques procedían gran parte de las enfermedades que han provocado pandemias a lo largo de la historia. Esta circunstancia hizo que, desde tiempos remotos, se extendiera una costumbre que ahora puede parecernos una aberración, pero que tiene su explicación médico sanitaria: dar de beber a los niños cerveza en lugar de agua.

Anuncio de El Águila Negra en 1906, recomendándola para convalecientes, personas débiles y niños

El poder reconstituyente de la cerveza la hacía una bebida recomendable para madres lactantes... algo que en nuestros tiempos también sería impensable. Era común también que las amas de cría acompañasen las comidas con una cerveza, relacionada con la mayor producción de leche.

Anuncio publicado en El Noroeste el 1 de mayo de 1905 (izquierda) y cartel francés de 1940 (derecha)

Por otra parte, la cerveza se prescribía desde hace siglos por su capacidad analgésica contra los dolores de cabeza. Un reciente estudio de la Universidad de Greenwich afirma que esta bebida resulta más efectiva que el paracetamol porque, a medida que el contenido de alcohol en sangre aumenta un 0.08%, el dolor dicen que se reduce en un 25%.

Publicidad de un suministrados de cerveza La Estrella de Gijón a finales del siglo XIX

Fuera de la propia publicidad también hay referencias a la condición saludable de la cerveza. Por ejemplo, coincidiendo con las cruentas epidemias de cólera morbo asiático que tuvieron lugar en Asturias en el siglo XIX y en las que murieron miles de personas (la más fuerte y mortífera fue la del año 1854), el doctor en medicina y cirugía, Ramón de Valle y Álvarez publicaba en 1854 una serie de Consejos al pueblo o doctrinas preservativas y curativas que deben ponerse en práctica en el cólera-morbo-asiático:

“Yo, por mi parte, creo que en ningún lugar se está como en casa, máxime en aquellos días que la epidemia hace estragos. Concluyo diciendo que en esta última medicación tengo mayor confianza. (…) Como coadyuvantes se pueden usar las bebidas diuréticas o que aumenten la cantidad de la orina, como la cerveza".

También en el Boletín Oficial de la Provincia de Oviedo del 23 de julio de 1866 se publicaban unas reglas higiénicas para las familias para la prevención del cólera morbo y curación de sus primeros síntomas, aconsejando:

“...no beber agua al menos hasta pasadas cuatro horas de haber comido; y aun así será bueno mezclarla con un poco de cerveza”.

viernes, 6 de marzo de 2020

A veces no se cuenta toda la historia...

En las próximas semanas voy a tener la suerte de poder participar en varios eventos cerveceros en los que compartiré lo que he ido recopilando sobre la historia del lúpulo en Asturias estos últimos años. 

Charla en Bärberlin, Oviedo

Además, a finales de mes también se publica un artículo sobre el tema en el Anuario 13 de la Asociación Cultural La Piedriquina: "El oro verde asturiano con el que se hacía cerveza". Es mi pequeña aportación sobre un cultivo casi olvidado que hace 50 - 70 años aportó bastante riqueza al anquilosado campo regional. 

Flores de Cascade que coseché en 2019

Recopilando información, encontré historias muy interesantes y hasta entonces completamente desconocidas para mí, sobre las familias que se dedicaron a este cultivo, la gran cantidad de dinero que daba trabajar para la S.A.E. de Fomento del Lúpulo, los buenos recuerdos compartidos por los que se dedicaron a ello, las buenas cifras de la producción local... 

Material del secadero de Nava

En la mayoría, fueron datos que no aparecían en los libros, en internet ni en las noticias... También encontré mucha información confusa (no sé si manipulada o simplemente desconocida). Sé que se olvida rápido y que, a veces, no sé cuenta toda la historia. Ni siquiera lo hacen los que en su día crearon la S.A.E. de Fomento del Lúpulo, es decir, la Asociación de Cerveceros Españoles.

Captura de pantalla de cerveceros.org

En su web, cerveceros.org, sí que dedican un apartado de su historia al cultivo del lúpulo en España, pero lo que ellos cuentan aquí es que este episodio solo tuvo lugar en Galicia y luego en León. ¿Por qué? 

Mujeres de Partes al lúpulo

Igual parte de la culpa es nuestra, por no prestar atención a tiempo, por no preocuparnos de conocer mejor nuestra historia, por no ser a veces los mejores embajadores de "lo nuestro"... 

Voluntad, 9 de mayo de 1963

Afortunadamente, para olvidadizos y despistados quedan las noticias de la época en la hemeroteca histórica, las fotos de los archivos familiares, el libro de registro de la Delegación de Asturias, los datos del Boletín Oficial de la Provincia de Oviedo y hasta el edificio de lo que fue La Casa'l Lúpulo, es decir, el Secadero de Nava, el único que queda en pie de las que fueron las factorías industriales de la S.A.E. de Fomento del Lúpulo.

Mujeres al lúpulo en Santa María de Grao

Podemos no contar la historia, pero no podemos cambiarla... Aunque esto del cultivo del lúpulo no le inspire a todo el mundo, en nuestro pasado está la historia del futuro.

jueves, 23 de enero de 2020

Cerveza de Corias en el siglo XI

Casi nadie se cuestiona que la cerveza seguramente no habría llegado a nuestros días sin las órdenes religiosas que la elaboraban durante la Edad Media... ¡Pero es que, probablemente, habríamos sido los seres humanos los que no hubiésemos sobrevivido sin cerveza a aquel período de epidemias y agua de escasa potabilidad!


La cerveza del medievo era un alimento con un alto componente nutritivo. Elaborada hirviendo agua y generando luego alcohol, acababa siendo una bebida segura, libre de los patógenos de aquellas pestes que mataron a millones de personas.


Pensando en cerveza monacorum el subconsciente de la mayoría se iría a Europa y muy pocos pensarían que en nuestro país algunos monjes también producían esta bebida. No es de extrañar ante la escasez de estudios específicos sobre cerveza medieval en España. Pero sí, al menos en Asturias sí se elaboró cerveza entre el siglo XI y el siglo XII.



El Libro de Registro de San Juan Bautista de Corias, en Cangas del Narcea, recoge en esa época la producción de cerveza por parte de los monjes benedictinos que entonces ocupaban el monasterio. Era una cerveza de trigo y escanda. La escanda se cultivaba en la zona mientras que el trigo procedía de San Miguel de Laciana, en León.

Aparte de sidra y vino, la comunidad de Corias también debió de utilizar como bebida la cerveza, mencionada además como moneda de pago en dos compras hechas por el abad Munio Ectaz.


Weihenstephan, Afflingem o Benediktiner son algunos ejemplos de marcas cerveceras que también tuvieron su origen en monasterios benedictinos y que han conseguido llegar a nuestros días.

martes, 17 de diciembre de 2019

¿Mejor cerveza asturiana del año?

A este 2019 ya solo le quedan unos días... los justos para hacer balance sobre cuál ha sido la mejor cerveza asturiana del año. 


- La Metal IPA de Cerveza D'Equi se llevó el oro a la mejor American IPA en el Barcelona Beer Challenge.
- La Ordum Red Ale ganó un oro en la Copa Mitad del Mundo. 

- La Futurista de Cerveza Caleya fue elegida por el público como la mejor cerveza del Festival Internacional de Cerveza Artesano de Llangréu.

- La Raposa de Asturias Brewing Company quedó como la mejor en el festival de Tuña Folk&beer.
- La Grisú de Cerveza Deva se llevó el gran oro, premio absoluto del CICA - Concurso Internacional de Cervezas Artesanas.

Pero... ¿cuál es para vosotros la mejor cerveza de este año que se acaba?

viernes, 11 de octubre de 2019

Encierro en la catedral de Oviedo

El encierro de los trabajadores de Vesuvius en la catedral de Oviedo estos días me recuerda la lucha de los empleados de El Águila Negra para intentar impedir el cierre de la fábrica de Colloto. Esperamos de corazón que esta vez el final sea más feliz que en 1993. ¡Vaya desde aquí, todo nuestro apoyo! #vesuviusnosecierra


El 11 de marzo de 1993, tal y como se recogía un día después en El Comercio, 46 trabajadores de la fábrica de cerveza El Águila Negra de Colloto iniciaban su encierro en la catedral de Oviedo. 


El encierro pretendía presionar a la Administración regional para que arbitrase medidas en busca de la viabilidad de algún proyecto empresarial que posibilitase la continuidad laboral de los trabajadores de la fábrica de cervezas. 


El Águila Negra se encontraba entonces en proceso de quiebra, después de que el último equipo que se había hecho con la empresa en noviembre de 1991, liderado por José María Ruiz Mateos, presentase suspensión de pagos. 


Desde la década de 1980 la fábrica necesitaba grandes inversiones en sus instalaciones para seguir siendo una marca de vanguardia en el sector cervecero y necesitaba mantener las buenas condiciones salariales de la plantilla y hacer frente a las agresivas campañas comerciales que otras marcas, como Estrella de Galicia o Mahou, ofrecían a los hosteleros asturianos, donde hasta entonces siempre había dominado sin problemas la cerveza de Colloto. Para conseguir cuadrar esas cifras, la fábrica inició la venta de acciones y antes de Ruiz Mateos, otros grupos empresariales intentaron la compra de la cervecera de Colloto. Y no le faltaron pretendientes porque era una marca enviadiada por sus competidores. Uno de los que lo intentaron fue Cervezas San Miguel, pero las negociaciones no llegaron a término.


Los trabajadores de El Águila Negra encerrados hace 26 años en la catedral le echaban en cara a la Administración regional el no haber apoyado el proyecto presentado entonces por el empresario asturiano Rodolfo Cachero para relanzar la actividad de la fábrica como "Águila de Asturias", proyecto que éste  abandonó por no llegar a acuerdo con el Banco Exterior de España sobre el precio a pagar por los terrenos de la factoría sobre los que pesaba la hipoteca. 


Hubo varias campañas de recogidas de firmas, concentraciones multitudinarias y marchas de apoyo, pero los créditos y avales solicitados al gobierno asturiano para favorecer la compra de los terrenos por grupos privados nunca llegaron. 


El 18 de abril de 1993 se llegaron a concentrar en la plaza de la catedral de Oviedo más de medio millar de personas apoyando a El Águila Negra.


El 20 de junio de 1993 los 25 trabajadores de El Águila Negra que todavía mantenían el encierro en la catedral desde más de tres meses, lo abandonaron para continuar la lucha desde fuera. 


Lamentablemente no consiguieron su objetivo pero, como comentaba uno de ellos ayer a la página de Facebook de "Tres milenios de cerveza asturiana": no arreglamos nada pero nos queda la satisfacción de haberlo intentado y los recuerdos de los compañeros, en especial los que ya no están entre nosotros". 

lunes, 15 de julio de 2019

De Leipzig a Colloto: Kurt Bauer

Hacía mucho que no compartía una nueva entrada en el blog. En los últimos meses he tenido varios viajes de trabajo y poco tiempo libre. Uno de esos viajes fue a Leipzig, la ciudad alemana que tantas veces aparece en la historia de la cerveza asturiana... 

Localización de Leipzig en el mapa de Alemania

En Leipzig aprendió Ramiro Pérez del Río a hacer la cerveza Gose que luego fabricaría en Luarca, en el primer cuarto del siglo XX, y allí nació y se formó Kurt Bauer, uno de los más importantes maestros cerveceros que tuvo El Águila Negra en Colloto.

Recorte de la entrevista a Kurt Bauer publicada en El Comercio el 2 de mayo de 1958

En la historia de la cerveza El Águila Negra tuvieron un papel importante tanto Kurt Bauer, apodado "el alemán", como su hijo Maxi, que también trabajó en la fábrica. Son muchas las personas que mencionan sus nombres cuando se habla de esta empresa.

Skyline  de los iconos más representativos de Leipzig

Aprovechando que hacía unos meses ya había encontrado en la hemeroteca la entrevista que le habían hecho a Kurt Bauer en 1958 y, teniendo en cuenta que apenas aparecía información sobre esta figura en los medios, el hecho de estar en Leipzig me pareció un buen momento para dedicarle esta entrada. Espero que os guste y que sirva de homenaje a este hombre, sin el que la historia de El Águila Negra no habría sido la que fue.

Logo de El Águila Negra en 1958, año de esta entrevista a Kurt Bauer

La entrevista que se transcribe literalmente a continuación fue publicada el 2 de mayo de 1958 en el diario asturiano El Comercio y el 21 de mayo de 1958 en el diario zamorano Imperio, con diferentes fotografías como único cambio.

DE LEIPZIG A COLLOTO. Un alemán que lleva veintisiete años fabricando cerveza para los españoles.

Cuaja la primavera en este Colloto que es todo campo, feliz aldeanía, sobre las copas leves y temblorosas de los árboles. Allá en la proa del monte Naranco, que parece avanzar hacia la llamada de Siero, quedan unas nubes bajas, medio huidas en la mancha oscura de los pinos. Suena ronca, apresurada, la sirena de una locomotora del "tren de Infiesto", que así llaman al ferrocarril de Santander los viejos y los niños. La voz de la máquina de vapor se mete, a oído abierto, por las naves y estancos de la Fábrica de Colloto. No hace falta decir más. La fábrica, en el pueblo, es la de cerveza. 

Vista de Colloto, con su fábrica de cerveza, hacia 1967

Nosotros charlamos ahora con un hombre de ojos grises, de manos seguras, seco en carnes. En sus gestos hay un habitual tono cordial, bondadoso, comprensivo. Kurt Bauer, técnico en cervezas, llegó aquí en un tiempo que a él se le antoja remoto: en el año 1931. Exactamente, el 16 de febrero.

- Hace veintisiete años-concreta Bauer-. Vine desde Leipzig, en la Sajonia. Había que cambiar de aires. Antes estuve en Colombia, también en una factoría cervecera.

- ¿Siempre se dedicó a esta especialidad?-preguntamos. 

- Oh, sí, sí, siempre. Aprendí el oficio en Leipzig cuando tenía menos de 20 años de edad.

Y Bauer apoya un brazo en la cocedora más cercana y, distraídamente, acaricia con la mano el cobre reluciente, tibio al calor de la cocción. Bauer se calla. Tira de él, en ese instante, la tierra, los morates color ceniza de la alta Sajonia, los ríos que son como tremendos tajos de plata, los valles de un verde claro, clarísimo y puro. La nostalgia y la técnica juegan entre el corazón y el cerebro.

Recorte de la entrevista a Kurt Bauer publicada en Imperio el 21 de mayo de 1958

- Oiga, Bauer: ¿la cerveza es tan buena como dicen?

El alemán se ríe y asiente:

- La cerveza nunca mata. Por el contrario, da salud. En mi tierra, la gente bebe mucha cerveza y, ya ve, allí hay longevidad, fortaleza y ancianos a montones.

Anuncio de El Águila Negra publicado en el Diario de Burgos el 14 de septiembre de 1904

Uno recuerda una frase del francés Pasteur: "La cerveza constituye un apoyo precioso a la alimentación racional e higiénica". Se la repetimos a Bauer y éste agrega:

- En Alemania, en todas las fábricas de cerveza tienen médicos en sus laboratorios. Yo he leído numerosos informes y, en cualquiera de ellos, se decían nuevas e interesantes ventajas de tipo higiénico. La cerveza, lo sabemos los alemanes por experiencia, limpia la sangre, estimula la acción gástrica y tranquiliza el sistema nervioso. Beba cerveza y no se preocupe, hombre.

Anuncio de El Águila Negra publicado entre 1958 y 1965

Bauer recorre a grandes pasos el departamento de cocción. Nuevo, totalmente nuevo. La instalación fue hecha por la firma Ziemann GmbH, de Ludwigsburg. 

- Gracias a este nuevo montaje -indica Bauer- seremos capaces de mantener el nivel adecuado de ventas.

Bauer entre dos camiones de la fábrica 

- ¿Qué diferencia sustancial existe entre la factoría de ayer y la de hoy?- decimos.

- Muy honda. Superamos la producción y mejoramos, a la vez, la calidad de las cervezas. Y todo ello a merced de tres cosas: al nuevo sistema de cocción, a la capacidad de las bodegas y permanencia del líquido en ellas y a los trenes de lavado, llenado y cierre, que nos aseguran una capacidad de 16000 botellas por hora. Una de las mayores de España... y de Europa, si me apura, amigo.

Diagrama del proceso de fabricación de cerveza de El Águila Negra. Foto de Luciano Rodríguez

Bauer nos lleva al departamento de pasteurización. En una pared se lee: Sander y Hansen, Copenhague. Continuamos. Pasamos por los depósitos de decantación o fermentación. Espuma de un gris perla. Espuma casi ocre desbordándose de los tanques.

Fábrica de El Águila Negra hacia 1960. Archivo personal

- Vamos a las bodegas- dice Bauer.

Por el camino, Kurt nos habla de Colloto, de sus vecinos, de la vida apacible que aquí encontró. 

- Bueno, la verdad, me casé al poco de llegar, en el año 1933. 

Y Kurt Bauer torna a su risa tierna y fresca.

- Tengo- agrega- tres hijos. Trabajan, que es lo interesante.

Estamos en las bodegas, de tanques de acero vitrificado. El frío muerde en la piel. Muy pocos grados sobre cero en el ambiente. En el frontal de los enormes depósitos canta su fabril victoria una marca alemana: Scwimer Einsenwerk. Por encima cruzan la instalación gordos tubos cubiertos de hielo. Huele a mojado campo de heno, a grato paisaje de bosque mientras millón y medio de litros se enfrían en las bodegas.

Salimos a la luz del día. El cielo azul y, hacia Mieres, el barroquismo de unas nubes en revoltijo. En el muelle de expediciones aparecen unos cuantos camiones. Sale, lentamente, un Pegaso de Chantada. Cargan cajas y botellas un G.M.C. de La Coruña, un Aclo de León, un Lancia de Zamora y un Man de Orense.

Camiones de El Águila Negra delante de la fábrica. Foto cedida por Manuel Alonso

Kurt Bauer nos mete en el tren de lavado, llenado y cierre. La Holstein y Kappert, de Dortmund, ha hecho un buen trabajo. 

- Así podemos despachar millares de botellas en un día. ¿Cómo beberá la gente tanta cerveza? - dice, casi en un monólogo, Kurt Bauer.

El eslogan de ORO Y ESPUMA PARA SU DELEITE se convierte en una realidad palpable, inmediata. Mientras los camiones cargan en el muelle interior de la factoría, diez o doce vagones del ferrocarril de "Los Económicos" reciben barriles y cajas con destino a las estaciones de toda España.

Caja de cervezas del Águila Negra. Foto de Raúl Palacio

Kurt Bauer define la operación de El Águila Negra: 

- La modernización total de la fábrica, realizada con la más nueva y completa maquinaria alemana nos coloca a la altura de las mejores instalaciones cerveceras de Europa. Se lo digo yo, que he visto como se trata a la cerveza en Munich, en Leipzig, en Dresden.

Sala de lavado, llenado y pasteurización de El Águila Negra. Archivo personal

Hay una tensión uniforme y eficaz en el ritmo de fabricación de la factoría. Los hombres se mueven, en su humano perfil, atentos a la máquina, compleja y sencilla a la vez. 

Kurt Bauer nos ofrece cerveza en jarras. Brindamos al estilo germano, como podían hacerlo unos estudiantes en Nuremberg, la de las fuentes ortegulanas, unos soldados acantonados en un cuartel de las cercanías del Paseo de Los Tilos o unos campesinos de la Baviera bucólica y sonora.

Colección de jarras de cerveza El Águila Negra. Foto de J.L. Prieto

Al otro lado, en pie de producción, trabajan a pleno rendimiento las cocedoras de cobre, las máquinas de pasteurización, los trenes de lavado y cierre. Y, abajo, en las bodegas, cobra vida esa cerveza que cierra contra la sed y pone un hilo de espuma en los labios rojos de una muchacha.

Cartel publicitario de 1955. Foto de Alfonso Fanjul

domingo, 17 de marzo de 2019

Letreros de El Águila Negra

 Letrero de cervezas El Águila Negra del Bar Paredes de Luarca. Foto cedida por Dan García García

Qué pocos letreros de cervezas El Águila Negra quedan ya y qué importante sería conservarlos e inventariar los que en su día hubo... Eso es, al menos, lo que intento desde que empecé a recabar datos sobre la historia de esta bebida en Asturias.

Letrero en el Bar Feliciano de Premoño, Les Regueres. Foto de 1990 cedida por Feliciano Suárez.

En la página de Facebook de Tres milenios de cerveza asturiana cada vez tenemos más fotos recogidas sobre estos testigos del pasado cervecero astur y, aunque la mayoría corresponden a bares ya desaparecidos, todavía recibo mensajes de muchos que aún pueden verse por ahí.

Letrero de Casa Amante en Negreira, A Coruña, en 2017. Foto de Jesús Quiroga Huerres

No imagináis la ilusión que produce el haber despertado tanto interés en la gente para fijarse en ellos, como prueba la gran colaboración que está habiendo para recopilar y enviar las fotos para el álbum. 

Letrero que todavía puede verse en el Bar Guaiba de Avilés. Foto de Ángela Pérez Alba.

Y es que, si bien la fábrica de El Águila Negra cerró en 1992, todavía quedan bastantes letreros supervivientes por aquellos bares que antaño anunciaban. Inconfundibles y reconocibles incluso por los jóvenes que no llegaron a probar esta marca de cerveza asturiana, su bávaro regordete sobre fondo amarillo no pasa desapercibido.

Letrero que todavía puede verse en el Bar Peñas Azules de Oviedo. Foto de Alberto Izquierdo Ruiz.

Pero el tiempo juega en contra y cada vez resisten menos... Yo misma lamento no haber empezado antes esta tarea y haber podido fotografiar algunos de los que a diario veía al pasar y que, ahora, ya han desaparecido. Recuerdo, por ejemplo, uno en Los Campos (Corvera) que aguantó hasta 2017.

Letrero de El Águila Negra en el Bar Matute de Llanes. Foto de Diego Rodríguez González.

Ojalá el inventario siga creciendo y juntos podamos inmortalizar para siempre esta parte de nuestra historia industrial...

Letrero del Bar El Muelle, de Luanco, un día de temporal. Foto cedida por Francisco Garcia Heres

¡Echadle un vistazo al álbum y avisad si sabeis de alguno más!

Letrero del Bar El Moderno, de Infiesto. Foto de Amelia Martínez Casanueva